Veo un rincón en la casa, habitado por sí mismo. Me llama la atención.
Sólo es un rincón, ni más ni menos. Por eso.
Me gusta pasar tiempo ahí, junto a la estufa escuchando a la casa temblar con la lluvia lloviendo.
El ritual comienza un rato antes de la primeras gotas.
Una chomba color gris con dos botones blancos abrochados simétricamente, un pulover negro que se camufla con los pantalones y los zapatos del mismo color. Los zapatos son un poco más negros que el resto y están atados con un solo nudo que a su vez coincide con una cuerda blanca que veo bajo el sillón.
El sillón queda en la misma esquina pero prefiero no sentarme. Me ubico cómodamente entre el sillón y la estufa, de espaldas a la pared, poniendo mis manos sobre la estufa con las palmas que tiemblan mirando a la pared que también tiembla como las manos.
La casa cruje, la lluvia llueve. Ya pasó un rato desde las primeras gotas.
El rincón es una presencia más en la casa, casi como la lluvia. Yo estoy en la primera fila del rincón, vestido de negro pisando la cuerda, mientras el nudo de mis zapatos pisa mis pies y los botones mi cuello.
Sin embargo en esa escalera de nudos y pisadas, presión tensa por desatarse o tirar de las puntas hasta explotar, hay algo por fuera, algo más intenso. Un nudo.
La garganta trabaja lentamente intentando digerir al rincón y a la lluvia. EL nudo de la garganta sabe de la cuerda y de la lluvia.
Ahora recuerdo porque no me siento en el sillón de la esquina, la lluvia me lo dice junto con el claro de luz que pega en el portaretrato.
Acá nos sentábamos, allá está tu foto.
Ahora recuerdo el ritual y la cuerda.
El recuerdo todojunto me hace sentir con ganas de salir a la lluvia, de llevar el rincón afuera y gritar a la tormenta, insultarla y preguntarle las gracias y desaparecer. Pero las manos tiemblan como las paredes y la casa mira tu foto desde el rincón. Especialmente en los días de lluvia, aunque afuera el sol raje la tierra.
Debajo de las alfombras mágicas también hay basura que nadie quiere barrer.
cosas de soñar
A veces sueño que sueño.
Despierto dormido, imagino dentro del sueño que puedo despertar.
Abro los ojos y sigo soñando.
A veces pierdo la noción, me pierdo en los planos, me confundo de escena.
Lo irreal tan neblinoso y lejano se vuelve concreto, lo real con sus leyes se vuelve refutable.
Cierro los ojos y sigo soñando.
Pregunto a la imaginación. Protesto. Repregunto y protesto.
"Las cosas no son sólo como las veo. Quizá ni siquiera son o ni siquiera las veo. Las cosas son indefinibles, esa es su definición. Las cosas son como son".
Despierto al último plano, el mismo de siempre: Ahora.
En la contradicción de aceptar las palabras, duermo al tiempo en una bola de cristal leyendo un cuento sobre "El crear de lo inimaginable". La bola la arrojo al mar y en ese mismo momento me doy cuenta, me percato, me encuentro ante la inesperada situación de saberme soñando: no puedo dormir al tiempo, no puedo volar sobre el mar.
O si?
Cierro los ojos.
Los abro.
Estoy en el mismo lugar, y una parte de mi sentado entre cubos pregunta, escribe, me escribe, sueña que crea lo inimaginable, justo en el mismo instante.
El mismo instante eterno, infinito, irreal: Ahora.
Despierto dormido, imagino dentro del sueño que puedo despertar.
Abro los ojos y sigo soñando.
A veces pierdo la noción, me pierdo en los planos, me confundo de escena.
Lo irreal tan neblinoso y lejano se vuelve concreto, lo real con sus leyes se vuelve refutable.
Cierro los ojos y sigo soñando.
Pregunto a la imaginación. Protesto. Repregunto y protesto.
"Las cosas no son sólo como las veo. Quizá ni siquiera son o ni siquiera las veo. Las cosas son indefinibles, esa es su definición. Las cosas son como son".
Despierto al último plano, el mismo de siempre: Ahora.
En la contradicción de aceptar las palabras, duermo al tiempo en una bola de cristal leyendo un cuento sobre "El crear de lo inimaginable". La bola la arrojo al mar y en ese mismo momento me doy cuenta, me percato, me encuentro ante la inesperada situación de saberme soñando: no puedo dormir al tiempo, no puedo volar sobre el mar.
O si?
Cierro los ojos.
Los abro.
Estoy en el mismo lugar, y una parte de mi sentado entre cubos pregunta, escribe, me escribe, sueña que crea lo inimaginable, justo en el mismo instante.
El mismo instante eterno, infinito, irreal: Ahora.
Los segundos martes
Ayer, lunes feriado, recibí otra carta de Mr. Svenson.
Textual transcribo:
Estimado:
Encontré en mi puerta un baúl de madera con apliques de bronce. Dentro tenía una carta y un ovillo sin puntas. El ovillo era de lana color azul, azul marino. En medio de sus nudos tenía enmarañado un pequeño papel que decía:
"Existen verbos tan importantes que me ayudaron a construir mi teoría más cierta: No existen verbos más importantes que otros".
La carta era una suerte de historia sin destinatario. La primera frase decía:
"Ayer, lunes feriado, recibí otra carta de Mr. Svenson".
Atentamente, vos.
Nuevamente esta carta me lleva a un puzzle circular de piezas ficticias: un baúl de madera, un ovillo sin extremos. El bronce azul, azul marino. Los verbos.
Comienzo a creer que el tal Mr. Svenson existe realmente, así en carne y hueso o en bronce o sin extremos. Pero existe, eso creo.
Entonces yo, otra pieza, otro ovillo buscando sus puntas en una carta sin destinatario. Yo soy el tácito destinatario, yo azul, yo en un baúl de madera.
Ahora recuerdo, un acertijo sin salida, el mar, yo era Mr. Svenson escribiendo una carta y tirándome al mar, azul, azul marino. Yo Mr. Svenson en un baúl de madera escribiendo una carta.
Textual transcribo:
Estimado:
Encontré en mi puerta un baúl de madera con apliques de bronce. Dentro tenía una carta y un ovillo sin puntas. El ovillo era de lana color azul, azul marino. En medio de sus nudos tenía enmarañado un pequeño papel que decía:
"Existen verbos tan importantes que me ayudaron a construir mi teoría más cierta: No existen verbos más importantes que otros".
La carta era una suerte de historia sin destinatario. La primera frase decía:
"Ayer, lunes feriado, recibí otra carta de Mr. Svenson".
Atentamente, vos.
Nuevamente esta carta me lleva a un puzzle circular de piezas ficticias: un baúl de madera, un ovillo sin extremos. El bronce azul, azul marino. Los verbos.
Comienzo a creer que el tal Mr. Svenson existe realmente, así en carne y hueso o en bronce o sin extremos. Pero existe, eso creo.
Entonces yo, otra pieza, otro ovillo buscando sus puntas en una carta sin destinatario. Yo soy el tácito destinatario, yo azul, yo en un baúl de madera.
Ahora recuerdo, un acertijo sin salida, el mar, yo era Mr. Svenson escribiendo una carta y tirándome al mar, azul, azul marino. Yo Mr. Svenson en un baúl de madera escribiendo una carta.
Los caprichos de Pangea
>Una mañana de lunes encontré bajo mi almohada un poema anónimo.
Decía masomenos así:
Hoy es eternidad, mañana veremos.
Es de azul profundo,
(el punto que absorbe)
Es de amarillo luz, su reflejo.
Es tanto para como por
Tanto dentro como fuera
Incontables capas y (entretanto)
Los caprichos de Pangea.
Uno en el espiral miluno.
Tu papel en el papel / La letra "x"
Y milún senderos de jardín
...
más
Esa manera de respirar
de tu punto azul absorbiendo la luz
(la letra "x") es una menos
de las trilladas formas de decir de nuevo
que hoy apenas somos infinitos
y mañana,
mañana veremos.
Decía masomenos así:
Hoy es eternidad, mañana veremos.
Es de azul profundo,
(el punto que absorbe)
Es de amarillo luz, su reflejo.
Es tanto para como por
Tanto dentro como fuera
Incontables capas y (entretanto)
Los caprichos de Pangea.
Uno en el espiral miluno.
Tu papel en el papel / La letra "x"
Y milún senderos de jardín
...
más
Esa manera de respirar
de tu punto azul absorbiendo la luz
(la letra "x") es una menos
de las trilladas formas de decir de nuevo
que hoy apenas somos infinitos
y mañana,
mañana veremos.
Los martes
Hay una puerta, detrás otra puerta, detrás una escalera caracol. Allí comienza un mundo subterráneo donde coexisten una esfera de cielo y las raíces de la raíz. En algún lugar de ese mundo hay un pasaje, confundido entre pasajes, que lleva a un laberinto. En el centro del laberinto hay una escalera entre escaleras que desciende al núcleo. Ahí descansa una bola de fuego que ilumina tres caminos de un jardín que llevan a la misma montaña. En ella espera un puente entre puentes que desemboca en una luna de agua, justo donde se reinventan el eco y los colores primarios. Entre las profundidades del eco nace un pasadizo que conduce al silencio. Ahí conviven una soga, la noche y el más allá. Mas allá hay nada, un par de coronas, el monte Olimpo. Desde el monte se divisa un túnel detrás de un armario entre armarios. El túnel lleva a una calle sin salida. Allí hay una puerta, detrás otra puerta, detrás una escalera caracol.
La respuesta a volver por el mismo camino
En tus ojos color infinito, me perdí.
Remé desesperado por el purgatorio, entre fotos sin luz ni sombra, sintiendo que estaba cerca aunque no viese las puertas ni las montañas ni el horizonte.
Llegué al reverso de las cosas, llegué sin saberlo, y seguí buscando.
De lejos miré hacia atrás (hacia adentro). Era Abril.
En el margen de una hoja escribí con grafito: "afuera la vida sigue, eso es todo y nada se le parece". Luego taché la frase con lapicera y olvidé lo que había escrito.
En un rincón jugue con dos magnetos, entonces entendí que de un lado del polo estaba el todo y la nada, en el extremo los extremos y del otro vos y yo. Vos espacio y yo perdido en tus ojos color infinito. Era Julio.
En mi isla no hacía más que leer. Letras vivas letras muertas, frases en voz baja. Seguía buscando en la distancia entre las palabras la ruta por la que vine, la última estación. Ahí descubrí un tren extraño vestido en sepia. Cuando descubrí de lo que en realidad se trataba le dije: llevame lejos, me bajo en marte.
Hoy es hoy. Busco en el loquero para cuerdos ese libro para seguir volviendo. Me retumba una frase que no recuerdo, que deje tachada en una carta para vos. Ahora, creyendo que las líneas no existen, no me conformo con ir y busco un portal.
Basta de trenes, de infinitos y silencios. Es abril, Esperame.
Remé desesperado por el purgatorio, entre fotos sin luz ni sombra, sintiendo que estaba cerca aunque no viese las puertas ni las montañas ni el horizonte.
Llegué al reverso de las cosas, llegué sin saberlo, y seguí buscando.
De lejos miré hacia atrás (hacia adentro). Era Abril.
En el margen de una hoja escribí con grafito: "afuera la vida sigue, eso es todo y nada se le parece". Luego taché la frase con lapicera y olvidé lo que había escrito.
En un rincón jugue con dos magnetos, entonces entendí que de un lado del polo estaba el todo y la nada, en el extremo los extremos y del otro vos y yo. Vos espacio y yo perdido en tus ojos color infinito. Era Julio.
En mi isla no hacía más que leer. Letras vivas letras muertas, frases en voz baja. Seguía buscando en la distancia entre las palabras la ruta por la que vine, la última estación. Ahí descubrí un tren extraño vestido en sepia. Cuando descubrí de lo que en realidad se trataba le dije: llevame lejos, me bajo en marte.
Hoy es hoy. Busco en el loquero para cuerdos ese libro para seguir volviendo. Me retumba una frase que no recuerdo, que deje tachada en una carta para vos. Ahora, creyendo que las líneas no existen, no me conformo con ir y busco un portal.
Basta de trenes, de infinitos y silencios. Es abril, Esperame.
relflejo de crisis morelliana
_lo que buscás está tanto en un juego de cartas como de palabras.
_no te lo discuto, pero describime buscar.
Julio vive una época tajante, de total aceptación de una incertidumbre real y reinante.
- buscar Julio, la busqueda infinita, el repreguntar las preguntas sin respuesta, encontrar la quinta pata, no me voy a poner a enumerar los sinónimos porque tendría que agotar todas las combinaciones de palabras posibles.
_y las imposibles, sabés.
_estás raro.
_raro, otra para describir. puede ser igual, suponiendo que hablamos el mismo idioma. siempre suponiendo. Ponele que tengo una crisis morelliana.
_me interesa.
_exacto, a mi también. ese es el problema. es como sentir la necesidad de construir mediante la destrucción sabiendo que da igual. a ver, haber. no es de hoy el sentirme sobrepasado, tanto de palabras como de razones como de signos de pregunta, sin embargo, en este agotamiento encontrás otra vía y te metés a la fuerza, como negado y sin embargo de nuevo escribiendo conversaciones con la esperanza (que nace muerta) de encontar algo.
_la esperanza muerta? sabés que vas a encontrar otra pregunta.
_es lo mismo.
_entonces llegás de nuevo a que todo es lo mismo.
_exacto, agarré una rotonda, circulito Borges, mañana despertás de nuevo, el amanecer es gratis y asi seguimos. Como mis respuestas a vos, Sebastián. Los dos sabemos que toman forma sobre sí mismas, en el momento que aparecen, nacen y mueren. Pero por dentro ambos sabemos que ya vienen armadas, en el taper de comidas para llevar, que te estaban esperando, entonces empezas de nuevo y eso ya lo dijo ya sabés quien y no pienso citar a más buscadores.
_entonces?
_nada, como siempre. o todo y de nuevo. qué querés? me aburre y no soporto este estado. es como insoportable, porque además de que se te pega a la piel y lo ves rebalsando de ese vaso, en el maullido de ese gato... mirá, es negro el gato, parece mentira.decía, lo ves en todas en todas partes y me altera que se te ría, que no se deje y se deje, te responde Ahora, cuando uno pregunta Porqué.
_me parece que te das mucha manija. no te culpo Julio, pero si cambiás la cara podés seguir buscando igual. al fin y al cabo, vos sabés que mañana es martes, nueve horas de 9 a 18 y menos mal que tenés una en el medio para almorzar, y no nos olvidemos del vaso con agua ni bien te levantás.
_totalmente. pero ves? vos te das cuenta? parece un chiste, porque mañana me levanto y hoy sigue estando en mi. yo me voy a servir ese vaso con agua, lo voy a disfrutar sabiendo lo hipócrita que soy, sabiendo que hoy mañana es ayer, y yo voy a ser el mismo un poco más viejo, cambiando estó que pica y me entretiene por nueve horas de corrido. eso sí, con una bendita hora para almorzar. a lo mejor en el baño me acuerdo de vos y me cambia la cara, si tengo tiempo.
_otra que crisis morelliana, lo que vos tenés es un capricho de verdades. vos me enseñaste que todos hablamos un idioma distinto, que nos entendemos para complicarnos la vida. ahora estás perdido en eso que tanto cristicaste, ahí tan lejos, vos y tus preguntas.
_te referías a la soledad?
_peor que eso, la soledad no te la critico, todos somos solitarios, algunos sonrien más que otro o que una fiesta o te traje un presente. pero adentro están solos y sabés a lo que me refiero.
_las charlas espejo, pestañas adentro. sí, ponele.
_a veces te veo tan entendedor que me parece mentira que yo te escriba o que vos sigas buscando o que a veces te quedes callado o saltes con una frasesita estética para conformar a oidos sordos.
_te respondo en dos palabras: iN presionante, ahora con una venganza crítica sobre sí misma. me aburrís che, que si tenés que decir algo lo decís, dejemonos de joder que nos conocemos, y somos pocos. casi más que uno, casi menos que dos.
_ahi estás de nuevo. en fin, me refiero a tu papel de autosuficiente, de desapego. eso de adiestrarse a la idea de no tener ideas, de separarse conciente y espamentosamente de lo que querés y no te animas o no sé.
_"espamentosamente"! pero que te pasa ahora? si te respondo es porque no tengo alternativa o no sé. vos estás poniendo en nada la N mayúscula. yo no digo nada. ni siquiera creo en decir las cosas. Justamente eso mi querido.
_en no decir lo indecible? lo indescifrable? ahora si estás morelliano. siempre fuiste muy influenciable.
_habló mi padre.
_no hablé. dije.
_ahora la crisis la tenés vos.
_no transformemos esto en algo que no es. o si, capaz. ahora me hacés buscar a mi, te das cuenta? otro círculo y ahi vamos. esas conversaciones espejo de las que hablás, me dan un poco de asco cuando salen, cuando se dicen. creo que es porque el hecho de que sean indecibles hace que alguién como yo las transforme en este mamarracho. con una subjetividad de autobiografía, una verdad a medias, un comentario de madre. y vos tenés la culpa.
Julio se rie con ganas.
_yo? exacto mi amigo, pero dejame decirte que lo que decís no es ni siquiera lo que decís. estás aun más lejos, es como citar a otros, a esa partecita y en un "es como dice mr. x" (perdón si mr. x existe pero nunca me gusto fulano), sentirse irrespetuosamente con la caradurez de repetir, a veces hasta literalmente(!), lo que dijo un otro, otro mundo en otro tiempo después de otras palabras, otros parientes, otra infancia, otras charlas espejo. (1)
_vos sos quién solés citar a cualquiera.
_justamente, pero no te confundas. siempre hay algo detrás Sebastián.
_siempre lo mismo.
_describime siempre.
_chau Julio, no cambiás más.
Julio desapareció. Sebastián escribió un texto y fué a jugar a las cartas.
(1) este párrafo pertenece a otro autor.
_no te lo discuto, pero describime buscar.
Julio vive una época tajante, de total aceptación de una incertidumbre real y reinante.
- buscar Julio, la busqueda infinita, el repreguntar las preguntas sin respuesta, encontrar la quinta pata, no me voy a poner a enumerar los sinónimos porque tendría que agotar todas las combinaciones de palabras posibles.
_y las imposibles, sabés.
_estás raro.
_raro, otra para describir. puede ser igual, suponiendo que hablamos el mismo idioma. siempre suponiendo. Ponele que tengo una crisis morelliana.
_me interesa.
_exacto, a mi también. ese es el problema. es como sentir la necesidad de construir mediante la destrucción sabiendo que da igual. a ver, haber. no es de hoy el sentirme sobrepasado, tanto de palabras como de razones como de signos de pregunta, sin embargo, en este agotamiento encontrás otra vía y te metés a la fuerza, como negado y sin embargo de nuevo escribiendo conversaciones con la esperanza (que nace muerta) de encontar algo.
_la esperanza muerta? sabés que vas a encontrar otra pregunta.
_es lo mismo.
_entonces llegás de nuevo a que todo es lo mismo.
_exacto, agarré una rotonda, circulito Borges, mañana despertás de nuevo, el amanecer es gratis y asi seguimos. Como mis respuestas a vos, Sebastián. Los dos sabemos que toman forma sobre sí mismas, en el momento que aparecen, nacen y mueren. Pero por dentro ambos sabemos que ya vienen armadas, en el taper de comidas para llevar, que te estaban esperando, entonces empezas de nuevo y eso ya lo dijo ya sabés quien y no pienso citar a más buscadores.
_entonces?
_nada, como siempre. o todo y de nuevo. qué querés? me aburre y no soporto este estado. es como insoportable, porque además de que se te pega a la piel y lo ves rebalsando de ese vaso, en el maullido de ese gato... mirá, es negro el gato, parece mentira.decía, lo ves en todas en todas partes y me altera que se te ría, que no se deje y se deje, te responde Ahora, cuando uno pregunta Porqué.
_me parece que te das mucha manija. no te culpo Julio, pero si cambiás la cara podés seguir buscando igual. al fin y al cabo, vos sabés que mañana es martes, nueve horas de 9 a 18 y menos mal que tenés una en el medio para almorzar, y no nos olvidemos del vaso con agua ni bien te levantás.
_totalmente. pero ves? vos te das cuenta? parece un chiste, porque mañana me levanto y hoy sigue estando en mi. yo me voy a servir ese vaso con agua, lo voy a disfrutar sabiendo lo hipócrita que soy, sabiendo que hoy mañana es ayer, y yo voy a ser el mismo un poco más viejo, cambiando estó que pica y me entretiene por nueve horas de corrido. eso sí, con una bendita hora para almorzar. a lo mejor en el baño me acuerdo de vos y me cambia la cara, si tengo tiempo.
_otra que crisis morelliana, lo que vos tenés es un capricho de verdades. vos me enseñaste que todos hablamos un idioma distinto, que nos entendemos para complicarnos la vida. ahora estás perdido en eso que tanto cristicaste, ahí tan lejos, vos y tus preguntas.
_te referías a la soledad?
_peor que eso, la soledad no te la critico, todos somos solitarios, algunos sonrien más que otro o que una fiesta o te traje un presente. pero adentro están solos y sabés a lo que me refiero.
_las charlas espejo, pestañas adentro. sí, ponele.
_a veces te veo tan entendedor que me parece mentira que yo te escriba o que vos sigas buscando o que a veces te quedes callado o saltes con una frasesita estética para conformar a oidos sordos.
_te respondo en dos palabras: iN presionante, ahora con una venganza crítica sobre sí misma. me aburrís che, que si tenés que decir algo lo decís, dejemonos de joder que nos conocemos, y somos pocos. casi más que uno, casi menos que dos.
_ahi estás de nuevo. en fin, me refiero a tu papel de autosuficiente, de desapego. eso de adiestrarse a la idea de no tener ideas, de separarse conciente y espamentosamente de lo que querés y no te animas o no sé.
_"espamentosamente"! pero que te pasa ahora? si te respondo es porque no tengo alternativa o no sé. vos estás poniendo en nada la N mayúscula. yo no digo nada. ni siquiera creo en decir las cosas. Justamente eso mi querido.
_en no decir lo indecible? lo indescifrable? ahora si estás morelliano. siempre fuiste muy influenciable.
_habló mi padre.
_no hablé. dije.
_ahora la crisis la tenés vos.
_no transformemos esto en algo que no es. o si, capaz. ahora me hacés buscar a mi, te das cuenta? otro círculo y ahi vamos. esas conversaciones espejo de las que hablás, me dan un poco de asco cuando salen, cuando se dicen. creo que es porque el hecho de que sean indecibles hace que alguién como yo las transforme en este mamarracho. con una subjetividad de autobiografía, una verdad a medias, un comentario de madre. y vos tenés la culpa.
Julio se rie con ganas.
_yo? exacto mi amigo, pero dejame decirte que lo que decís no es ni siquiera lo que decís. estás aun más lejos, es como citar a otros, a esa partecita y en un "es como dice mr. x" (perdón si mr. x existe pero nunca me gusto fulano), sentirse irrespetuosamente con la caradurez de repetir, a veces hasta literalmente(!), lo que dijo un otro, otro mundo en otro tiempo después de otras palabras, otros parientes, otra infancia, otras charlas espejo. (1)
_vos sos quién solés citar a cualquiera.
_justamente, pero no te confundas. siempre hay algo detrás Sebastián.
_siempre lo mismo.
_describime siempre.
_chau Julio, no cambiás más.
Julio desapareció. Sebastián escribió un texto y fué a jugar a las cartas.
(1) este párrafo pertenece a otro autor.
el presente
un cuarto oscuro.
el silencio y un cuarto oscuro.
todo es posible, siempre fué ahora.
una pequeña cosa.
única, maravillosamente pequeña cosa.
todo es posible, siempre sería ahora.
una casualidad.
un encuentro broma de la casualidad.
todo es posible, siempre puede ser ahora.
una calle sin salida
necesitás escapar a una calle sin salida.
todo es posible, siempre será ahora.
un nacimiento
estalla hiroshima y a la vez un nacimiento.
todo es posible, siempre es ahora.
ahora y siempre
será que me quedo sin palabras, que no puedo decirlo de otra forma.
quizá son mis oidos faltos de una voz, o mi mente falta de esa actividad.
también puede ser que antepongo a mis ganas un marco de verdad sin nombre, un perro tras su cola, una busqueda infinita.
me dije que la palabra filosofía comienza con amor. me dije que todo es símbolo.
me dije sin voz, casi sin saberlo ni decirlo, que no sé nada de mi.
que quede claro que es el sonido de las cadenas el que me despabila, es el punto de partida, porque lo escucho, lo presiento. en la zona de pestañasfrontera, hay una ventana de ruidos, de materia impenetrable, de recuerdos. un sonido de cadenas, de una celda de respuestas-fantasma, sueño de sueños, mentiras que no existen.
y te miro y me digo nuevamente: todo es posible, ahora y siempre, es por eso que los puntos finales no existen. puntofinal.
el silencio y un cuarto oscuro.
todo es posible, siempre fué ahora.
una pequeña cosa.
única, maravillosamente pequeña cosa.
todo es posible, siempre sería ahora.
una casualidad.
un encuentro broma de la casualidad.
todo es posible, siempre puede ser ahora.
una calle sin salida
necesitás escapar a una calle sin salida.
todo es posible, siempre será ahora.
un nacimiento
estalla hiroshima y a la vez un nacimiento.
todo es posible, siempre es ahora.
ahora y siempre
será que me quedo sin palabras, que no puedo decirlo de otra forma.
quizá son mis oidos faltos de una voz, o mi mente falta de esa actividad.
también puede ser que antepongo a mis ganas un marco de verdad sin nombre, un perro tras su cola, una busqueda infinita.
me dije que la palabra filosofía comienza con amor. me dije que todo es símbolo.
me dije sin voz, casi sin saberlo ni decirlo, que no sé nada de mi.
que quede claro que es el sonido de las cadenas el que me despabila, es el punto de partida, porque lo escucho, lo presiento. en la zona de pestañasfrontera, hay una ventana de ruidos, de materia impenetrable, de recuerdos. un sonido de cadenas, de una celda de respuestas-fantasma, sueño de sueños, mentiras que no existen.
y te miro y me digo nuevamente: todo es posible, ahora y siempre, es por eso que los puntos finales no existen. puntofinal.
ponele
una caja, una caja con cientos de cubitos de hielo.
cientas de vidas cubitodehielo.
frias, geométricas e imperfectas. individuales.
una rutina de golpes, tosca y de ruido. no de música. de ruido.
una caja, un caos.
un hielo sueña un sueño profético: "lo que sigue es la unidad".
se despierta en la caja y piensa: "que sea vapor, luego viento o que sea agua, luego lluvia. pero que nunca sea un bloque de hielo, que nunca gane este frio calculador una unidad a la fuerza de estos cuadrados deformes que sueñan con cuadrados perfectos".
cubitodeBrindis.cubitoPicasso.cubito inocente de saberse en una caja.
una caja.
cubito cierra los ojos, quiere aprender a moverse, quiere demostrar que se puede, con la esperanza de que el movimiento se extienda, se torne rítmico y amenaze a la caja hasta que caer, abrirse y salir al sol o a la tormenta, para, en un acto único e inimaginable y casi heroico, cambiar de estado.
una caja, cambiar de estado.
lo cierto es que afuera quizá a cubito lo espera una caja de hielo que recubre a la caja, lo cierto es que los cubitos de hielo no piensan, y por eso no temen.
_un cuba libre por favor.
que Ironía.-
cientas de vidas cubitodehielo.
frias, geométricas e imperfectas. individuales.
una rutina de golpes, tosca y de ruido. no de música. de ruido.
una caja, un caos.
un hielo sueña un sueño profético: "lo que sigue es la unidad".
se despierta en la caja y piensa: "que sea vapor, luego viento o que sea agua, luego lluvia. pero que nunca sea un bloque de hielo, que nunca gane este frio calculador una unidad a la fuerza de estos cuadrados deformes que sueñan con cuadrados perfectos".
cubitodeBrindis.cubitoPicasso.cubito inocente de saberse en una caja.
una caja.
cubito cierra los ojos, quiere aprender a moverse, quiere demostrar que se puede, con la esperanza de que el movimiento se extienda, se torne rítmico y amenaze a la caja hasta que caer, abrirse y salir al sol o a la tormenta, para, en un acto único e inimaginable y casi heroico, cambiar de estado.
una caja, cambiar de estado.
lo cierto es que afuera quizá a cubito lo espera una caja de hielo que recubre a la caja, lo cierto es que los cubitos de hielo no piensan, y por eso no temen.
_un cuba libre por favor.
que Ironía.-
Del Punto a la A
Queda claro que la palabra no es la cosa.
La cuestión está en esa otra cosa en que la palabra puede convertirse a veces.
De esta manera, todo es posible.
Infinitas posibilidades correctas, infinitas verdades aceptables. Pero que quede claro que cada posibilidad y cada verdad es un naipe. Es un castillo de naipes. Que quede claro que el castillo puede ser inmenso, puede tener rincones insospechados y seguramente un lugar muy alto casi inaccesible. Sin embargo a medida que nos movemos abriendo miles de puertasnaipe o palabrasnaipe, nos damos cuenta de que todas en un punto son iguales, todas están sostenidas sobre una mesa incuestionable, responsable de cada carta sobre sí misma.
base-pilar-estructura
in cer ti dum bre
Incertidumbre, la más simple de las respuestas políticamente correctas: no lo sé.
Mientras crea que mañana es mañana, en algún rincón de mi pensamientomundo existe la palabra desconocido. Y ésta es sólo una posibilidad.
-Tantas cosas se disparan en esta mente sin dios ni reyes, una anarquía en caos, cada palabra un mal necesario. Tantas cosas inevitablemente entre signos de interrogación.-
Entonces la necesidad de aprender, de liberar, de alcanzar el punto cero, valiendome de erroneos pero reales conceptos (estirar, llegar ahí, rapiñar esa conclusión y volver).
Por ejemplo:
>El período de tiempo comprendido entre mi nacimiento y este momento, se corresponde exactamente con la distancia que me separa de mi verdad silencio, de mi limbo sin nombre. Quizá ella sea parte de la conciencia colectiva. No lo sé.
Pero sé, que esa distancia elástica estira tensando hasta el instante en que el enchufemente sea desconectado, hasta que la canciónlatido sea finalizada y pueda encontrar en lo que hoy es incertidumbre el botón de reseteo.
Las pocas cosas en las que no tengo dudas o puedo creer están basadas en total desconocimiento del segundo después. Son esos contrastes los que me mantienen aca, esa belleza en donde la palabra se hace cosa y puedo decir que todo lo que dije anteriormente es lo mismo que un Julio cuestionando porqué tantas veces se pide "silencio", gritando.
Entonces la belleza.. La palabra.: Deja de pensar.a Despierta.A
La cuestión está en esa otra cosa en que la palabra puede convertirse a veces.
De esta manera, todo es posible.
Infinitas posibilidades correctas, infinitas verdades aceptables. Pero que quede claro que cada posibilidad y cada verdad es un naipe. Es un castillo de naipes. Que quede claro que el castillo puede ser inmenso, puede tener rincones insospechados y seguramente un lugar muy alto casi inaccesible. Sin embargo a medida que nos movemos abriendo miles de puertasnaipe o palabrasnaipe, nos damos cuenta de que todas en un punto son iguales, todas están sostenidas sobre una mesa incuestionable, responsable de cada carta sobre sí misma.
base-pilar-estructura
in cer ti dum bre
Incertidumbre, la más simple de las respuestas políticamente correctas: no lo sé.
Mientras crea que mañana es mañana, en algún rincón de mi pensamientomundo existe la palabra desconocido. Y ésta es sólo una posibilidad.
-Tantas cosas se disparan en esta mente sin dios ni reyes, una anarquía en caos, cada palabra un mal necesario. Tantas cosas inevitablemente entre signos de interrogación.-
Entonces la necesidad de aprender, de liberar, de alcanzar el punto cero, valiendome de erroneos pero reales conceptos (estirar, llegar ahí, rapiñar esa conclusión y volver).
Por ejemplo:
>El período de tiempo comprendido entre mi nacimiento y este momento, se corresponde exactamente con la distancia que me separa de mi verdad silencio, de mi limbo sin nombre. Quizá ella sea parte de la conciencia colectiva. No lo sé.
Pero sé, que esa distancia elástica estira tensando hasta el instante en que el enchufemente sea desconectado, hasta que la canciónlatido sea finalizada y pueda encontrar en lo que hoy es incertidumbre el botón de reseteo.
Las pocas cosas en las que no tengo dudas o puedo creer están basadas en total desconocimiento del segundo después. Son esos contrastes los que me mantienen aca, esa belleza en donde la palabra se hace cosa y puedo decir que todo lo que dije anteriormente es lo mismo que un Julio cuestionando porqué tantas veces se pide "silencio", gritando.
Entonces la belleza.. La palabra.: Deja de pensar.a Despierta.A
Mis memorias del espejo perfecto
Aún recuerdo la primera noche en que soñé con el espejo real, el espejo perfecto. A diferencia de los falsos y corrientes espejos conocidos, éste no invertía nuestra simetría imitando a la perfección cada movimiento, sino que Era el exacto retrato mío en tiempo y forma, casi dividiéndome, casi duplicando mi ser, podía verme exactamente Yo en ese espejo, cada detalle, cada gesto. En otras palabras, cuando yo movía la mano izquierda, mi reflejo movía la mano izquierda. La razón fundamental para que esto sucediese es que el espejo reflejaba mi cuerpo de espaldas, como a unos dos metros del espejo, como una filmación mia desde atrás, como verse en tercera persona. El particular funcionamiento de este espejo, que no dejaba de parecer más que un juego imposible, me llevaba a la más obvia y simbólica y obligada frustración: no podía mirarme a los ojos. Claro que lo intenté, con la máxima velocidad que me permitían las piernas y la cadera, en el sueño giraba y miraba para atrás, pero solo había una pared blanca. Entonces probaba girando al espejo con mi cuello y la mirada velozmente se encontraba con mi nuca y ese doble tan igual a mí pero sin ojos sin mirada sin alma me jugaba una broma siniestra: era yo, ahí estaba, pero no. No se me permitía la mirada, ese portal a uno, esa ventana, no podía saber si yo era yo. Esta situación pudo durar minutos horas o semanas, imposible determinarlo. Me dormí el domingo a eso de las once y eran las ocho del lunes cuando sonó el despertador, tan fuerte y estruendoso que destruyó al espejo.
Por la mañana me divertí pensando en mi noche; había sido como permanecer despierto en un acertijo o un juego de espejos. Me sorprendía la nitidez con que podía (y puedo) reconstruirlo, por lo general toda la nebulosa se iba volando con mi despertar dejándome solo algún vago recuerdo.
El segundo encuentro con el espejo fue unas noches después. Estaba en la misma habitación, la pared blanca, yo (vestido de negro y logré recordar que también en el primer encuentro vestía de ese color), el espejo y la conciencia divina de saber que unas noches antes estaba soñando con eso, pude entender siendo soñado que estaba soñando; ahí estaba yo, mirando una pared blanca y luego un reflejo de espaldas que imitaba cada movimiento de mi cuerpo, lúcidamente. Esta vez, ya obstinadamente atormentado por la conciencia, me sentí atrapado en el espejo, como si fuese yo un reflejo escondido en una habitación imposible entre un espejo y su marco, entre la arena y la pared, imitando los movimientos de un verdadero yo cuando camina, cuando se mira, cuando se ve. Pensarlo de esta forma me dio escalofríos. No podía ser cierto, yo me movía a mi antojo, es cierto que en un espacio ínfimo, pero era yo mismo quien decidía el destino de mis dedos de mis pies de mi vista. Sin embargo sin embargo, quién sabe el porqué de cada movimiento, más aún quién lo sabe en un sueño; y ahora, atento, despierto, escritor, me digo que si realmente sentí eso, si realmente puedo recordarlo, estaba en lo cierto, no tenía la menor idea.
Claramente pude verme ahí, en esa nueva postura, parecía imposible pero empecé a creer: Ese verdadero yo, era en realidad otro yo del que soñaba. Se volvió firme la idea de que era inconscientemente yo quien imitaba los movimientos de ese tras el cristal, sin que me viera, y si me veía yo no lo sabía y debía ser cuando miraba para atrás y en ese caso yo era un reflejo perfecto y sólo por casualidad, alterando a mi antojo los movimientos de mi creador siempre que estaba en mi campo de visión o dejándome alterar por una mano invisible y los mejores actores nunca vistos, los que actúan el guión sin saberlo y todo era una locura sin explicación.
A la mañana siguiente me sentía excitado, sobresaltado por esta nueva experiencia. De alguna u otra forma, sin proponérmelo, había experimentado un sueño lúcido y de lo más extraño, yo mismo era un reflejo, mi propio reflejo, y podía recordarlo.
Hoy me doy cuenta que lo que realmente sentía era una incertidumbre asesina de mis días; las siguientes horas días semanas no podía dejar de pensar en eso. Una y otra vez lo analizaba, para mis adentros, sin comentarlo con nadie, al fin y al cabo era especial para mí pero a los demás podía parecerles una tontería, tal vez no tenía a nadie para contarlo, quizá esa era la causa, quizás yo estaría cuerdo.
No sé cómo explicarles la sensación de esa segunda noche; si pudieran entender que en mi solitaria búsqueda de buscar fue tan clara y mágica entenderían porqué comencé a alterarme en las mañanas en que despertaba como siempre, sin recordar nada. No me valgo más que de estas líneas y son lo más exactas posibles.
Pasaron un par de semanas, mi vida, mi vigilia y mis sueños volvieron a ser como antes.
Intenté con leche tibia y miel, intenté con alguna pastilla y con algún whisky, comencé a dormir más horas, casi no salía de mi casa. Mi vida había sido una desazón total y siendo la primera vez que tenía una señal tan clara de estar cerca de algo, tan cerca de mí, no podía olvidarme fácilmente. Tuve el presentimiento ineludible de que en esa sala estaba la respuesta que estaba buscando y por única vez en mi vida iba a tener el valor de dejar todo por un presentimiento.
En sí, siempre había estado en busca de una experiencia distinta, quizá lo tomen como una locura, una estupidez, pero nunca me convencí por el estilo escuela estudio trabajo familia asado de domingo. Buscaba algo más pero sin salir a buscarlo. Es por eso que cuando esa noche apareció, yo desaparecí.
Me refugié en las sierras, en una casa familiar, a leer algunos libros sobre sueños lúcidos y enigmas y el tercer ojo, filosofía, cabalismo y hermetismo y quién sabe cuántos ismos.
Calculo que nadie se preocupó mucho por mí, ya que los meses que pasé allí fueron en total soledad sin interrupciones al estilo "Julio qué te pasa? tenés que volver a la oficina te van a echar, estás raro".
Me instalé cómodamente en la casa, era antigua y acogedora, conseguí provisiones para un largo tiempo y comencé a escribir en una agenda mi experiencia día a día creyendo que podría ayudarme ver los progresos.
En los libros encontré un mundo desconocido. Primero fue adaptar mis sueños a un aparente contacto con mi Yo superior, una "bajada de información" o una señal, vidas pasadas, un dato importante, el karma. Luego fue comenzar con meditación y ejercicios intentando visualizarme en ese lugar. Nada me contestaba lo que necesitaba, nada me devolvía a la sala, pero me sentía tranquilo, estable rumbo a eso.
Con los días los progresos fueron sorprendentes. Después de algunas semanas de incómodas posiciones y fallidos intentos de concentración, fui percibiendo una tranquilidad única. Comencé a relajarme mejor, a sentirme más, cómo decirlo, suave, sutil. Todas mis horas las dedicaba a mi determinado proyecto.
Aproximadamente a los dos meses ya sentía que podía visualizarme perfectamente vestido como esas noches con el espejo, pude hablar conmigo mismo y hasta dejar la mente en blanco y sentir como si estuviera en la sala viéndome la espalda, esa sensación única de mi brazo izquierdo extendido y ese reflejo haciendo exactamente lo mismo.
Volver a soñar con la sala era cuestión de tiempo.
Si bien nunca supe si lo que encontré fue lo que esperaba, debo admitir que fue más que interesante el camino por el que me llevó la pared el espejo y mi brazo izquierdo. Con el tiempo aprendí a no sufrir mi soledad, aprendí a aprender de ella. Disfrutaba cada mañana y por sobre todo ese segundo antes de dormirme. Los intentos de meditación me dejaban tranquilo, sereno, en paz. Aprendí a llevarme conmigo, a llevarme puesto, a sacar de mi cajón de verdades las que creía reales y descarté las que ya no necesitaba.
Ya consciente de esto, ya en armonía, ya libre, un tormentoso día en ayunas de agosto me llevó a una noche en que me dispuse a realizar un ejercicio mientras afuera llovía como nunca. Ahí estaba yo, Julio, ese solitario y depresivo, mirándose en un espejo con la luz de las velas, mirándose a los ojos a la frente a ninguna parte: era otra persona, tal vez más relajada, tal vez más iluminada.
Luego de unos cuarenta minutos de viaje extrañísimo e imposible de describir, me recosté en el piso y cerré los ojos. Intenté visualizar a uno de esos millones de puntos que bailan en la oscuridad de los ojos cerrados. Me posé en uno en particular, me concentré. Al cabo de unos minutos estaba yo dormido, de nuevo en la sala en que todo comenzó. Sí, yo, Julio C. Pollet, vestido de negro, mirando la nuca de otro Julio C. Pollet, quizá el verdadero o el falso o el mismo. Comprobé que se movía a mi antojo sin pensar mucho mis movimientos. Esta vez disfruté de la estadía, inspeccioné toda la sala, las paredes blancas y el espejo, el suelo negro, recién hoy reparaba en el suelo y era negro, como la noche como el espacio. Me acerqué al espejo, Julioreflejo se alejó los mismos tres pasos, golpeé el cristal suavemente mientras ahí a tres pasos hacía bailar mi puño en el aire, como un maniquí o una marioneta sin hilos.
En mis días en la casa de la sierra había llegado a la conclusión de que lo que yo buscaba saber, lo había interpretado siempre con un pequeño conjunto de preguntas: qué, quién, cuándo, cómo, dónde, por qué. Sin embargo llegué a creer que justamente por eso no daba en la respuesta, seguramente la pregunta que yo necesitaba hacer no existía. Eso me había llevado varias páginas de mi agenda, con símbolos y líneas y signos de interrogación y nada en particular.
Al momento de recordar esto en la sala del espejo perfecto, tuve la necesidad de no hablar, de no emitir sonido, pero me fue inevitable acercarme, apoyar mis meñiques en el espejo y mi boca casi tocando el cristal y los dedos en mi cara y en secreto pronunciar(me):
_todo, vos, ahora, como debe ser, acá, porqué tiene que ser así, porque te amo, porque no somos nada.
Casi puedo afirmar que ni siquiera usé el mismo idioma para cada palabra, ni siquiera para cada letra, fue una frase acentuada en todas partes, como una clave.
Al instante fue un instante: yo, ahí del otro lado, el lado b, me di vuelta, me ví, por primera vez me ví, ví mis ojos universo, ví mis ojos todo, ví mis ojos materia inservible, ojos inevitable, ojos dios, ojos luz.
Atrapado como el primer día, pude ver a un Julio que se iba de su cárcel regalándome una mirada, se iba sin más, libre de mí mismo. Me quedé solo en la habitación viendo pasar el tiempo hasta que desperté.
Era una mañana de martes, afuera estaba la sierra y el pasto y las flores. Todo era amarillo campo y hasta el cantar de los pájaros era más normal que de costumbre.
Si tuviese que utilizar sólo una palabra para describir lo que sentía era paz.
No me quedaba claro ni el porqué de esa noche, ni lo que encontré; todo era confuso, hasta mi actuar en la sala y mi yo en esa casa. Pero estaba en paz; a la respuesta no la podía describir pero la sentía.
Tantos años quise ver para creer. Luego aprendí que necesitaba creer para ver. Después fue la crisis, no sabía en qué creer. Pero llegó ese espejo, llegué mi, llegué dentro.
Hoy martes siete de agosto de dos mil uno, son las tres de la tarde. Esta es mi última página de agenda, y quiero que sirva para dejar fiel testimonio de mi felicidad, de mi experiencia y fundamentalmente de esta extraña situación, en que escribo mis memorias y levanto la vista y veo, en el espejo del living de esta antigua casa, a Julio C. Pollet de espaldas, yéndose, dejándome solo con un pedazo circular de vidrio de arena vacío, dejándome en ningún lugar y en absolutamente todos al mismo tiempo.
Por la mañana me divertí pensando en mi noche; había sido como permanecer despierto en un acertijo o un juego de espejos. Me sorprendía la nitidez con que podía (y puedo) reconstruirlo, por lo general toda la nebulosa se iba volando con mi despertar dejándome solo algún vago recuerdo.
El segundo encuentro con el espejo fue unas noches después. Estaba en la misma habitación, la pared blanca, yo (vestido de negro y logré recordar que también en el primer encuentro vestía de ese color), el espejo y la conciencia divina de saber que unas noches antes estaba soñando con eso, pude entender siendo soñado que estaba soñando; ahí estaba yo, mirando una pared blanca y luego un reflejo de espaldas que imitaba cada movimiento de mi cuerpo, lúcidamente. Esta vez, ya obstinadamente atormentado por la conciencia, me sentí atrapado en el espejo, como si fuese yo un reflejo escondido en una habitación imposible entre un espejo y su marco, entre la arena y la pared, imitando los movimientos de un verdadero yo cuando camina, cuando se mira, cuando se ve. Pensarlo de esta forma me dio escalofríos. No podía ser cierto, yo me movía a mi antojo, es cierto que en un espacio ínfimo, pero era yo mismo quien decidía el destino de mis dedos de mis pies de mi vista. Sin embargo sin embargo, quién sabe el porqué de cada movimiento, más aún quién lo sabe en un sueño; y ahora, atento, despierto, escritor, me digo que si realmente sentí eso, si realmente puedo recordarlo, estaba en lo cierto, no tenía la menor idea.
Claramente pude verme ahí, en esa nueva postura, parecía imposible pero empecé a creer: Ese verdadero yo, era en realidad otro yo del que soñaba. Se volvió firme la idea de que era inconscientemente yo quien imitaba los movimientos de ese tras el cristal, sin que me viera, y si me veía yo no lo sabía y debía ser cuando miraba para atrás y en ese caso yo era un reflejo perfecto y sólo por casualidad, alterando a mi antojo los movimientos de mi creador siempre que estaba en mi campo de visión o dejándome alterar por una mano invisible y los mejores actores nunca vistos, los que actúan el guión sin saberlo y todo era una locura sin explicación.
A la mañana siguiente me sentía excitado, sobresaltado por esta nueva experiencia. De alguna u otra forma, sin proponérmelo, había experimentado un sueño lúcido y de lo más extraño, yo mismo era un reflejo, mi propio reflejo, y podía recordarlo.
Hoy me doy cuenta que lo que realmente sentía era una incertidumbre asesina de mis días; las siguientes horas días semanas no podía dejar de pensar en eso. Una y otra vez lo analizaba, para mis adentros, sin comentarlo con nadie, al fin y al cabo era especial para mí pero a los demás podía parecerles una tontería, tal vez no tenía a nadie para contarlo, quizá esa era la causa, quizás yo estaría cuerdo.
No sé cómo explicarles la sensación de esa segunda noche; si pudieran entender que en mi solitaria búsqueda de buscar fue tan clara y mágica entenderían porqué comencé a alterarme en las mañanas en que despertaba como siempre, sin recordar nada. No me valgo más que de estas líneas y son lo más exactas posibles.
Pasaron un par de semanas, mi vida, mi vigilia y mis sueños volvieron a ser como antes.
Intenté con leche tibia y miel, intenté con alguna pastilla y con algún whisky, comencé a dormir más horas, casi no salía de mi casa. Mi vida había sido una desazón total y siendo la primera vez que tenía una señal tan clara de estar cerca de algo, tan cerca de mí, no podía olvidarme fácilmente. Tuve el presentimiento ineludible de que en esa sala estaba la respuesta que estaba buscando y por única vez en mi vida iba a tener el valor de dejar todo por un presentimiento.
En sí, siempre había estado en busca de una experiencia distinta, quizá lo tomen como una locura, una estupidez, pero nunca me convencí por el estilo escuela estudio trabajo familia asado de domingo. Buscaba algo más pero sin salir a buscarlo. Es por eso que cuando esa noche apareció, yo desaparecí.
Me refugié en las sierras, en una casa familiar, a leer algunos libros sobre sueños lúcidos y enigmas y el tercer ojo, filosofía, cabalismo y hermetismo y quién sabe cuántos ismos.
Calculo que nadie se preocupó mucho por mí, ya que los meses que pasé allí fueron en total soledad sin interrupciones al estilo "Julio qué te pasa? tenés que volver a la oficina te van a echar, estás raro".
Me instalé cómodamente en la casa, era antigua y acogedora, conseguí provisiones para un largo tiempo y comencé a escribir en una agenda mi experiencia día a día creyendo que podría ayudarme ver los progresos.
En los libros encontré un mundo desconocido. Primero fue adaptar mis sueños a un aparente contacto con mi Yo superior, una "bajada de información" o una señal, vidas pasadas, un dato importante, el karma. Luego fue comenzar con meditación y ejercicios intentando visualizarme en ese lugar. Nada me contestaba lo que necesitaba, nada me devolvía a la sala, pero me sentía tranquilo, estable rumbo a eso.
Con los días los progresos fueron sorprendentes. Después de algunas semanas de incómodas posiciones y fallidos intentos de concentración, fui percibiendo una tranquilidad única. Comencé a relajarme mejor, a sentirme más, cómo decirlo, suave, sutil. Todas mis horas las dedicaba a mi determinado proyecto.
Aproximadamente a los dos meses ya sentía que podía visualizarme perfectamente vestido como esas noches con el espejo, pude hablar conmigo mismo y hasta dejar la mente en blanco y sentir como si estuviera en la sala viéndome la espalda, esa sensación única de mi brazo izquierdo extendido y ese reflejo haciendo exactamente lo mismo.
Volver a soñar con la sala era cuestión de tiempo.
Si bien nunca supe si lo que encontré fue lo que esperaba, debo admitir que fue más que interesante el camino por el que me llevó la pared el espejo y mi brazo izquierdo. Con el tiempo aprendí a no sufrir mi soledad, aprendí a aprender de ella. Disfrutaba cada mañana y por sobre todo ese segundo antes de dormirme. Los intentos de meditación me dejaban tranquilo, sereno, en paz. Aprendí a llevarme conmigo, a llevarme puesto, a sacar de mi cajón de verdades las que creía reales y descarté las que ya no necesitaba.
Ya consciente de esto, ya en armonía, ya libre, un tormentoso día en ayunas de agosto me llevó a una noche en que me dispuse a realizar un ejercicio mientras afuera llovía como nunca. Ahí estaba yo, Julio, ese solitario y depresivo, mirándose en un espejo con la luz de las velas, mirándose a los ojos a la frente a ninguna parte: era otra persona, tal vez más relajada, tal vez más iluminada.
Luego de unos cuarenta minutos de viaje extrañísimo e imposible de describir, me recosté en el piso y cerré los ojos. Intenté visualizar a uno de esos millones de puntos que bailan en la oscuridad de los ojos cerrados. Me posé en uno en particular, me concentré. Al cabo de unos minutos estaba yo dormido, de nuevo en la sala en que todo comenzó. Sí, yo, Julio C. Pollet, vestido de negro, mirando la nuca de otro Julio C. Pollet, quizá el verdadero o el falso o el mismo. Comprobé que se movía a mi antojo sin pensar mucho mis movimientos. Esta vez disfruté de la estadía, inspeccioné toda la sala, las paredes blancas y el espejo, el suelo negro, recién hoy reparaba en el suelo y era negro, como la noche como el espacio. Me acerqué al espejo, Julioreflejo se alejó los mismos tres pasos, golpeé el cristal suavemente mientras ahí a tres pasos hacía bailar mi puño en el aire, como un maniquí o una marioneta sin hilos.
En mis días en la casa de la sierra había llegado a la conclusión de que lo que yo buscaba saber, lo había interpretado siempre con un pequeño conjunto de preguntas: qué, quién, cuándo, cómo, dónde, por qué. Sin embargo llegué a creer que justamente por eso no daba en la respuesta, seguramente la pregunta que yo necesitaba hacer no existía. Eso me había llevado varias páginas de mi agenda, con símbolos y líneas y signos de interrogación y nada en particular.
Al momento de recordar esto en la sala del espejo perfecto, tuve la necesidad de no hablar, de no emitir sonido, pero me fue inevitable acercarme, apoyar mis meñiques en el espejo y mi boca casi tocando el cristal y los dedos en mi cara y en secreto pronunciar(me):
_todo, vos, ahora, como debe ser, acá, porqué tiene que ser así, porque te amo, porque no somos nada.
Casi puedo afirmar que ni siquiera usé el mismo idioma para cada palabra, ni siquiera para cada letra, fue una frase acentuada en todas partes, como una clave.
Al instante fue un instante: yo, ahí del otro lado, el lado b, me di vuelta, me ví, por primera vez me ví, ví mis ojos universo, ví mis ojos todo, ví mis ojos materia inservible, ojos inevitable, ojos dios, ojos luz.
Atrapado como el primer día, pude ver a un Julio que se iba de su cárcel regalándome una mirada, se iba sin más, libre de mí mismo. Me quedé solo en la habitación viendo pasar el tiempo hasta que desperté.
Era una mañana de martes, afuera estaba la sierra y el pasto y las flores. Todo era amarillo campo y hasta el cantar de los pájaros era más normal que de costumbre.
Si tuviese que utilizar sólo una palabra para describir lo que sentía era paz.
No me quedaba claro ni el porqué de esa noche, ni lo que encontré; todo era confuso, hasta mi actuar en la sala y mi yo en esa casa. Pero estaba en paz; a la respuesta no la podía describir pero la sentía.
Tantos años quise ver para creer. Luego aprendí que necesitaba creer para ver. Después fue la crisis, no sabía en qué creer. Pero llegó ese espejo, llegué mi, llegué dentro.
Hoy martes siete de agosto de dos mil uno, son las tres de la tarde. Esta es mi última página de agenda, y quiero que sirva para dejar fiel testimonio de mi felicidad, de mi experiencia y fundamentalmente de esta extraña situación, en que escribo mis memorias y levanto la vista y veo, en el espejo del living de esta antigua casa, a Julio C. Pollet de espaldas, yéndose, dejándome solo con un pedazo circular de vidrio de arena vacío, dejándome en ningún lugar y en absolutamente todos al mismo tiempo.
Buscarte casi un juego
A Elita
Me aturdí levantado. Salí un café y saboreé a la calle.
Hacía viento.
Destiné sin camino.
Hacía viento.
Me escribí, te detuve y me banqué en el siento de una plaza.
En una escritura hojeé: "Te escucho afuera esperando música, veo que hace mucho que no te siento, te desespero extrañamente".
De parecer arrepentiste.
_Que bueno que llegaste, salvo el viento el resto no tenía sentido.
_Vos y el viento mi amor, siempre lo mismo. Yo también te extrañe. Helena besó a Julio en la frente.
Me aturdí levantado. Salí un café y saboreé a la calle.
Hacía viento.
Destiné sin camino.
Hacía viento.
Me escribí, te detuve y me banqué en el siento de una plaza.
En una escritura hojeé: "Te escucho afuera esperando música, veo que hace mucho que no te siento, te desespero extrañamente".
De parecer arrepentiste.
_Que bueno que llegaste, salvo el viento el resto no tenía sentido.
_Vos y el viento mi amor, siempre lo mismo. Yo también te extrañe. Helena besó a Julio en la frente.
Julio se pierde otra noche
Julio se pusó el sombrero y salió a caminar. Eran eso de las once, la luna vestía de minifalda.
A Julio le gustaba usar sombreros de noche, sin saber bien porqué, sentía una complicidad con la noche por el mero hecho de ir con sombrero y sobretodo, sentía que era el vestuario exacto para la historia que dibujan la luces de faroles y esquinas.
En una plazoleta entre grillos y desierto Julio se detuvo. Se sentó de frente a la luna.
Anotador sonrisa birome. Decía mas o menos asi: "Ese extraño movimiento de mi cuerpo al compás de tu música, es más que sensibilidad sobre alguna nota perfectamente ubicada, es más que todos los mares. Esa dependencia de caminar lo indescriptible excede tanto a mis decisiones como a mi suficiencia y vos no necesitas decírmelo. No tiene sentido."
Julio garabateó un cielo sin mucho talento. Abajo continuó:
"Estuviste para egipcios para griegos para cruces, estuviste cada día, que ironía. Toda conjetura que yo haga va a ser tan absurda, tan vacía, tan circo de mal gusto... Desde el vamos y escribir en primera persona y los puntos suspensivos, que desagradable. Listen to me please, escuchame sí! date cuenta que no puedo gritar. Ni siquiera,(si quisiera), puedo darme al arte de gritarte los más obscenos insultos.
Que infantil, que mentira para chicos, que necesidad.
Ahí, diciendo que te llamás silencio, luz y silencio, me convencés de que haga lo que haga va ser tan insignificante como indispensable, putas palabras, pero es así, no hay otra combinación (al menos hoy), y yo sentado en una plaza y tu luz de luna de mentira me mira de frente, no de reojo como nena avergonzada, sino de frente, con la mirada clavada en mi incertidumbre, in in in, cada vez son más y más adentro.
Cada pieza de esta novela con nombres que dan asco y vos me miras la mirada y pareciera que brillás más por eso.
Entonces entre un gracias y un te odio, tengo que dejarme caer y ver la hora."
Julio miró su reloj y dibujo un cerocero con un prolijo ejemplar de esos con arena dentro de cada.
"Una X, un espejo de un cáliz, las raices del tiempo, lo que es arriba es abajo y la puta metafísica y ya escribí puta dos veces, tres. Por más que escriba mil palabras la luna seguirá brillando, eso me lo explica el reloj, sea la hora que sea, aunque camine toda la noche o me arrope en la marea.
O capaz no, y por eso estoy aca, preso conciente de la carcel de las puertas más abiertas, en el jugar por jugar, en la versión acustica de las palabras que nunca más voy a decir."
Julio regresó a su casa, perchero sombrero sobretodo, su cama su muerte sus sueños de vigilia. Fué una noché más, otra noche más. Julio sintió que era otra noche perdida, yo mismo escribiendo esto sentí lo mismo.
Pero que tal si todo se esconde en
Catársis positiva de una vida incompleta
estoy a cuatro segundos del velador
luz naranja
La noche y auriculares y esa sensación de necesitar pasar unas horas perdidas sintiendo en cada poro la importancia de perderlas.
A veces perder es encontrar. A veces las frases son un chiste de mal gusto, el absurdo más absurdo, y sin embargo, conforman una realidad tan simple, clara y a la vista, que la vida parece una mentira muy bien contada.
y nosotros seriamos letras, nuestros días un idioma. Mirás para atrás y no sabés que idioma hablas?
Somos dos. Somos miles.
Entonces... que lindo saber todos los idiomas. Ser por ejemplo un monje o una tortuga, un diente de león o un alfiler.
Y salgo de la vuelta de mis ojos y vuelvo, leo nombres, nombres de personas, de idiomas que se entrelazan con el mio y lo hacen más complejo y puro a la vez. Miro los relojes y el cielo que me dejan sentado en el rincón de un siglo, en el rincón de una habitación de espaldas a un velador y su luz naranja.
De pronto, pensando y sin pensar, aparecen las razones las hipótesis los laberintos. Aparecen con ellos las lecturas las obsesiones la necesidad de saber.
Dibujo el camino, el camino central, la columna vertebral. Sin embargo los colores y todo eso que puedo hacer con ellos. Y dibujo espejos y me meto dentro. Pinto relaciones y me sumerjo. Todo me parece maravilloso, hasta lo más atroz. Y muchas veces me quedo transpirado en un reflejo dudoso mirando la ruta perdida, solitaria de mi. A veces virgen, otras aburrida, prefiero inexplorada.
Soy tan culpable de mi contradicción como vos. Soy tan inconciente de mi situación como vos, aunque escriba mil certezas o me ahorque o te diga que te amo.
Los auris me retumban y un ataque de recordar y poner mil corcheas a velocidad máxima y era tan chico. Y eso me puso aca y saber lo que queda todavía por dibujar. Porque a mi idioma le faltan muchos retoques, hay un tiempo futuro sin verbos y una luz naranja prendida. Lo mejor va a ser duplicarme y llevar las pupilas de nuevo cama adentro, a la vuelta de los ojos y estirar la mano.
Un cable, un botón, Click.
luz naranja
La noche y auriculares y esa sensación de necesitar pasar unas horas perdidas sintiendo en cada poro la importancia de perderlas.
A veces perder es encontrar. A veces las frases son un chiste de mal gusto, el absurdo más absurdo, y sin embargo, conforman una realidad tan simple, clara y a la vista, que la vida parece una mentira muy bien contada.
y nosotros seriamos letras, nuestros días un idioma. Mirás para atrás y no sabés que idioma hablas?
Somos dos. Somos miles.
Entonces... que lindo saber todos los idiomas. Ser por ejemplo un monje o una tortuga, un diente de león o un alfiler.
Y salgo de la vuelta de mis ojos y vuelvo, leo nombres, nombres de personas, de idiomas que se entrelazan con el mio y lo hacen más complejo y puro a la vez. Miro los relojes y el cielo que me dejan sentado en el rincón de un siglo, en el rincón de una habitación de espaldas a un velador y su luz naranja.
De pronto, pensando y sin pensar, aparecen las razones las hipótesis los laberintos. Aparecen con ellos las lecturas las obsesiones la necesidad de saber.
Dibujo el camino, el camino central, la columna vertebral. Sin embargo los colores y todo eso que puedo hacer con ellos. Y dibujo espejos y me meto dentro. Pinto relaciones y me sumerjo. Todo me parece maravilloso, hasta lo más atroz. Y muchas veces me quedo transpirado en un reflejo dudoso mirando la ruta perdida, solitaria de mi. A veces virgen, otras aburrida, prefiero inexplorada.
Soy tan culpable de mi contradicción como vos. Soy tan inconciente de mi situación como vos, aunque escriba mil certezas o me ahorque o te diga que te amo.
Los auris me retumban y un ataque de recordar y poner mil corcheas a velocidad máxima y era tan chico. Y eso me puso aca y saber lo que queda todavía por dibujar. Porque a mi idioma le faltan muchos retoques, hay un tiempo futuro sin verbos y una luz naranja prendida. Lo mejor va a ser duplicarme y llevar las pupilas de nuevo cama adentro, a la vuelta de los ojos y estirar la mano.
Un cable, un botón, Click.
una de la distancia
Que distintos son los significados que encuentro en la amarga existencia de la distancia. Amargas las palabras los kilómetros el cielo, pero lejos lejos el sol brilla por igual. Amarga la presencia que depende de mis ojos de mis huesos de mi carne, imposible y amarga la presencia acotada a un margen que es centro para ser rincón mañana. Amargo el sabor de esta miel de verano, un amargo increible y único y la distancia tan cerca, tan rugoso (diagonales!), tan difuso tan claro.
y abro los ojos... blanco.
y ahora que los cierro estás cerca y mañana será mañana para siempre y la distancia no existe cuando queremos.
Entonces los nuevos significados son dulces, no son claros pero no importa, que daría por perder desde ahora a la importancia y por un segundo sentir, como vos como yo como cuando amamos las líneas porque no queremos que existan, que cada átomo de tus ojos mire al cielo con los ojos de Whitman, que son esa amargura diciendo gracias por existir.
3
2
1
1000
Hoy no me hace falta darle vueltas a las plumas y a los símbolos y las historias de colores, porque son lo que son y con eso me basta.
Gracias
Julio encuentra una botella con un pergamino dentro
Yo creé un día el término pergamino. Creo que fué después que se me ocurrio la palabra botella. Claro que antes apareció dentro, ni hablar de la línea numérica.
El mundo de ideas es un mundo de palabras, de hecho Idea es una palabra.
Partiendo de esta afirmación yo entiendo y explico al mismo tiempo la relación entre ellas, y entre ellas y lo que representan. Puedo plantear por ejemplo, la utilización de la palabra palabra para describir a los vocablos conformados por secuencias de letras separados por espacios y/o signos de putuación y/o silencios y/o según sea el caso. Como ésta, infinitas (realmente es infinita la combinación) de representaciones, igual o peores o buenas, puedo ser o crear o recrear, pero al fin se convierten en absurdas desde el punto en que explican lo que son utilizandosé a sí mismas sin saber de donde vienen ni con la conciencia de eso, como nosotros desde algún punto, como las ideas quién sabe.
De la misma manera soy también todas las explicaciones que quiera dar, yo soy las ideas; la única diferencia es la capacidad de fundamentación y descripción que tenga para lograr una buena significación de la misma. Sin embargo en este punto es cuando yo mismo dejo algunos casilleros incompletos; el hecho de necesitar a la retórica para avanzar en el conocimiento hace que pueda plantear la duda total, en este caso, sobre todo lo que pueda afirmar o negar. Por ejemplo en el caso de las ideas, puedo inventar que una idea llega a, digamos, una mente y procesos químicos y neuronas y conocimientos y eureka la idea puede ser formulada, planteada y expresada por diversos medios. Puedo asegurar que la expresión siempre es posible con palabras y al que lo niegue le regalo las "con palabras no se puede explicarlo" y listo, al fin y al cabo se refiere al mismo inexplicable y es casi lo mismo que si encontrara la explicación justa, nunca podrá plasmarlo como lo ideaba y siempre sera un casi. El vacío erróneo en este contexto está, justamente, en que nunca podré expresar a esa idea exactamente igual, porque yo mismo soy "los iguales los exactos lo idéntico, a través de la palabra no existe. Yo estoy, al igual que la verdad, presos de las palabras, fundamentalmente en la palabra existir". Entonces entonces, es necesario el término "Infinito", noble y bendita secuencia ya utilizada en este texto que se da como resultado de total totalidad en un plano de desconocidas dimenciones pero escasos recursos, una palabra superlativa y a su vez tan ínfima, una buena idea, una contradicción; me dejará más cerca pero a su vez infinitamente lejos.
Mi sistema es por su parte inverosímil, reglado y con estructuras, diverso en idiomas (ver palabra idioma en diccionario amigo) y hasta en tonos, formas e instantes y segundos y lugares.
Un día inventé la palabra metáfora. Un gran problema, todo puede ser metáfora, todo es metáfora, todo es mucho menos que eso.
Como por arte de magia, como las ideas llegan a tu imaginación, obtuve el poder mágico de tangibilizar mis palabras, sí, un día yo mismo podré decirme yo desde las cuerdas vocales, mientras puedo hacer que vos digas vos, porque recibí la milagrosa capacidad de representar a cada palabra con materia y energía digamos para un francmasón cualquiera. La cuestión es que pude construir casas: sí, pude generar para casa una construcción con sus ventanas y sus puertas, con sus rincones y cielo rasos y todo eso que conocen y a su vez pude crear para hogar también tantas características (tan distintas) como Sus ventanas y Sus puertas, Sus rincones! y cielo raros y todo eso que tanto conocen y a su vez. Pude crear la diferencia esencial entre ellas, pude crear los paralelos sin forma.
Obviamente se entiende que antes tuve un arduo y complejo trabajo que hacer, porque antes que una casa obviamente yo necesitaba un ser humano, luego pensar, luego el fuego, luego luego. Eterno juego al que aprendí jugar sin tener el libro de instrucciones.
Cómo me divertí con algunas, ni hablar con experimentar.
Hoy ya no me divierto tanto, la bola de nieve no la puedo frenar y si tomamos esa sucia frase como literal puedo decir que ya me he salpicado de nieve los ojos. En fin.
Siempre tuve problemas en tres aspectos de alguna forma relacionados que voy a enumerar por comodidad y ejemplificar para mejor entendimiento:
1.Tiempo y Espacio: Un día en letras de un joven "la ironía ya no salta, está pegada en la planta de mis piés, a veces me pica y obvio lugar me rasco y me pica más, puta ironía".
Otro día un viejo dice que por culpa de la conjunción de un espejo y una enciclopedia me descubre a su manera, y hasta me pone nombre y lugar de nacimiento. Me crea, me concibe mi propio hijo, quién más que un mago de la ironía.
Ese "otro día" es pasado, pero el joven lo lee y lo hace real en su memoria un día cualquiera de 2010 haciendo que el texto no tenga tiempo, que el tiempo no tenga tiempo.
Un otro día el joven dice que el tiempo no pasa, que "el que pasa es él y a cada segundo", mientras mira una foto del viejo tomada en la misma habitación que se encuenta el joven diez años atrás, haciendo que el viejo no tenga espacio, que el espacio no tenga espacio.
No sé si identifiqué muy bien las palabras tiempo y espacio en el planeta, ni siquiera se exactamente que papel juegan aca.
2. La polaridad: principalmente la división de bien y mal es la conflictiva (luego se trata de polos constantes en un sistema justamente binario pero donde yo solo creo un extremo del paradigma en un tablero para dos, donde el número uno no existe pero ha sido inventado). En la estructura metafísica del universo creado, conformé palabras cargadas de información vibracional positivas y negativas que a su vez fueron creando a diversas materias, átomos, edificios, sensaciones, números, espumas; todo esto debía mantener un equilibrio en ambos planos. Sin embargo hay un visible desorden, de patrones repetitivos claros, en que se genera una supremacía negativa que desconfigura el proyecto y no encuentro el error. Pero no es posible que en el mundo entero se piense se diga se escriba la palabra problema tantas veces más que solución. Me está asustando la oscuridad reinante entre una fé cuestionable y las especulaciones.
A veces sospecho del ser humano, yo les di significados ellos se atribuyeron de tantas cosas, y escuche que la magia y escuche que los ritos, no sé, también confío en él o no me queda otra. Curiosa invención el personaje, es para otro capítulo.
3. La Llave: existen infinitas palabras y cada una es infinita. Existe por ejemplo la invisible silencio, existe también la inesperada sorpresa. En un primer momento creí que todas tenían un punto en común, y escribí en ideas: todas son imposibles. Sin embargo (y este sin embargo es prólogo del momento exacto en que renuncio a mi ideológico aposento a cambio de depositar mi esperanza en vos) descubrí que algunos seres encontraron una significación particular, única, ajena a mis posibilidades, encontraron una llave lejos de las letras y las lineas y las explicaciones para la mágica palabra Ser.
Desde el lejano lugar y extraña razón de ser seres humanos, algunos han encontrado una llave a un lugar que yo mismo no puedo ingresar y creo es el paso que me hará lejano a mi mismo, volver a cuando no conocía las letras. He creado miles de palabras para que hombres inventen y reciclen historias y religiones y teorías y la nada y de las más diversas formas, pero algunos, solo algunos han encontrado la puerta que yo necesito: Ser, realmente Ser.
Ya explícitas mis intenciones, me dispongo a despedirme para ser en un primer momento víctima y protagonista (como vos) de mi propio experimento, perder la memoria y nacer-milagro llorando de la panza de mi futura madre, con la esperanza de disfrutar de las palabras y alguna vez, tal vez, encontrar este texto.
Johannes Valentinus Andreä, Tlön, Uqbar. 2020
El mundo de ideas es un mundo de palabras, de hecho Idea es una palabra.
Partiendo de esta afirmación yo entiendo y explico al mismo tiempo la relación entre ellas, y entre ellas y lo que representan. Puedo plantear por ejemplo, la utilización de la palabra palabra para describir a los vocablos conformados por secuencias de letras separados por espacios y/o signos de putuación y/o silencios y/o según sea el caso. Como ésta, infinitas (realmente es infinita la combinación) de representaciones, igual o peores o buenas, puedo ser o crear o recrear, pero al fin se convierten en absurdas desde el punto en que explican lo que son utilizandosé a sí mismas sin saber de donde vienen ni con la conciencia de eso, como nosotros desde algún punto, como las ideas quién sabe.
De la misma manera soy también todas las explicaciones que quiera dar, yo soy las ideas; la única diferencia es la capacidad de fundamentación y descripción que tenga para lograr una buena significación de la misma. Sin embargo en este punto es cuando yo mismo dejo algunos casilleros incompletos; el hecho de necesitar a la retórica para avanzar en el conocimiento hace que pueda plantear la duda total, en este caso, sobre todo lo que pueda afirmar o negar. Por ejemplo en el caso de las ideas, puedo inventar que una idea llega a, digamos, una mente y procesos químicos y neuronas y conocimientos y eureka la idea puede ser formulada, planteada y expresada por diversos medios. Puedo asegurar que la expresión siempre es posible con palabras y al que lo niegue le regalo las "con palabras no se puede explicarlo" y listo, al fin y al cabo se refiere al mismo inexplicable y es casi lo mismo que si encontrara la explicación justa, nunca podrá plasmarlo como lo ideaba y siempre sera un casi. El vacío erróneo en este contexto está, justamente, en que nunca podré expresar a esa idea exactamente igual, porque yo mismo soy "los iguales los exactos lo idéntico, a través de la palabra no existe. Yo estoy, al igual que la verdad, presos de las palabras, fundamentalmente en la palabra existir". Entonces entonces, es necesario el término "Infinito", noble y bendita secuencia ya utilizada en este texto que se da como resultado de total totalidad en un plano de desconocidas dimenciones pero escasos recursos, una palabra superlativa y a su vez tan ínfima, una buena idea, una contradicción; me dejará más cerca pero a su vez infinitamente lejos.
Mi sistema es por su parte inverosímil, reglado y con estructuras, diverso en idiomas (ver palabra idioma en diccionario amigo) y hasta en tonos, formas e instantes y segundos y lugares.
Un día inventé la palabra metáfora. Un gran problema, todo puede ser metáfora, todo es metáfora, todo es mucho menos que eso.
Como por arte de magia, como las ideas llegan a tu imaginación, obtuve el poder mágico de tangibilizar mis palabras, sí, un día yo mismo podré decirme yo desde las cuerdas vocales, mientras puedo hacer que vos digas vos, porque recibí la milagrosa capacidad de representar a cada palabra con materia y energía digamos para un francmasón cualquiera. La cuestión es que pude construir casas: sí, pude generar para casa una construcción con sus ventanas y sus puertas, con sus rincones y cielo rasos y todo eso que conocen y a su vez pude crear para hogar también tantas características (tan distintas) como Sus ventanas y Sus puertas, Sus rincones! y cielo raros y todo eso que tanto conocen y a su vez. Pude crear la diferencia esencial entre ellas, pude crear los paralelos sin forma.
Obviamente se entiende que antes tuve un arduo y complejo trabajo que hacer, porque antes que una casa obviamente yo necesitaba un ser humano, luego pensar, luego el fuego, luego luego. Eterno juego al que aprendí jugar sin tener el libro de instrucciones.
Cómo me divertí con algunas, ni hablar con experimentar.
Hoy ya no me divierto tanto, la bola de nieve no la puedo frenar y si tomamos esa sucia frase como literal puedo decir que ya me he salpicado de nieve los ojos. En fin.
Siempre tuve problemas en tres aspectos de alguna forma relacionados que voy a enumerar por comodidad y ejemplificar para mejor entendimiento:
1.Tiempo y Espacio: Un día en letras de un joven "la ironía ya no salta, está pegada en la planta de mis piés, a veces me pica y obvio lugar me rasco y me pica más, puta ironía".
Otro día un viejo dice que por culpa de la conjunción de un espejo y una enciclopedia me descubre a su manera, y hasta me pone nombre y lugar de nacimiento. Me crea, me concibe mi propio hijo, quién más que un mago de la ironía.
Ese "otro día" es pasado, pero el joven lo lee y lo hace real en su memoria un día cualquiera de 2010 haciendo que el texto no tenga tiempo, que el tiempo no tenga tiempo.
Un otro día el joven dice que el tiempo no pasa, que "el que pasa es él y a cada segundo", mientras mira una foto del viejo tomada en la misma habitación que se encuenta el joven diez años atrás, haciendo que el viejo no tenga espacio, que el espacio no tenga espacio.
No sé si identifiqué muy bien las palabras tiempo y espacio en el planeta, ni siquiera se exactamente que papel juegan aca.
2. La polaridad: principalmente la división de bien y mal es la conflictiva (luego se trata de polos constantes en un sistema justamente binario pero donde yo solo creo un extremo del paradigma en un tablero para dos, donde el número uno no existe pero ha sido inventado). En la estructura metafísica del universo creado, conformé palabras cargadas de información vibracional positivas y negativas que a su vez fueron creando a diversas materias, átomos, edificios, sensaciones, números, espumas; todo esto debía mantener un equilibrio en ambos planos. Sin embargo hay un visible desorden, de patrones repetitivos claros, en que se genera una supremacía negativa que desconfigura el proyecto y no encuentro el error. Pero no es posible que en el mundo entero se piense se diga se escriba la palabra problema tantas veces más que solución. Me está asustando la oscuridad reinante entre una fé cuestionable y las especulaciones.
A veces sospecho del ser humano, yo les di significados ellos se atribuyeron de tantas cosas, y escuche que la magia y escuche que los ritos, no sé, también confío en él o no me queda otra. Curiosa invención el personaje, es para otro capítulo.
3. La Llave: existen infinitas palabras y cada una es infinita. Existe por ejemplo la invisible silencio, existe también la inesperada sorpresa. En un primer momento creí que todas tenían un punto en común, y escribí en ideas: todas son imposibles. Sin embargo (y este sin embargo es prólogo del momento exacto en que renuncio a mi ideológico aposento a cambio de depositar mi esperanza en vos) descubrí que algunos seres encontraron una significación particular, única, ajena a mis posibilidades, encontraron una llave lejos de las letras y las lineas y las explicaciones para la mágica palabra Ser.
Desde el lejano lugar y extraña razón de ser seres humanos, algunos han encontrado una llave a un lugar que yo mismo no puedo ingresar y creo es el paso que me hará lejano a mi mismo, volver a cuando no conocía las letras. He creado miles de palabras para que hombres inventen y reciclen historias y religiones y teorías y la nada y de las más diversas formas, pero algunos, solo algunos han encontrado la puerta que yo necesito: Ser, realmente Ser.
Ya explícitas mis intenciones, me dispongo a despedirme para ser en un primer momento víctima y protagonista (como vos) de mi propio experimento, perder la memoria y nacer-milagro llorando de la panza de mi futura madre, con la esperanza de disfrutar de las palabras y alguna vez, tal vez, encontrar este texto.
Johannes Valentinus Andreä, Tlön, Uqbar. 2020
con B
una voz está penetrando mis huesos
ahora mismo y no hay nada que hacer
me hiela, me hierve, la necesito...
y la noche también habla y ya son dos
no sé cuando aprendí a escuchar asi
con todo el cuerpo, con cada célula.
tampoco distingo si me hace bien
simplemente es inevitable como la noche
la voz es una particular voz de mujer
el pecho es el loco pecho de un hombre
todo se cristaliza se aturde, retumba
y son formas geométricas por dentro
signos símbolos llaves maestras
el tono exacto de instrospección
una palabra clara sin nombre, vacía
entre una voz y mi consentimiento
y la noche seguirá hablando con sus señales
la mujer me desgarra la piel sin conocerme
una llave triangular y las ganas y un cristal
y al fin, sin saberlo y a propósito, me poseé
esa voz y la noche y yo estoy como poseido
ido en una pose extraña en un ritual de domingo
en el momento exacto del quiebre, del salto
un precipicio un laberinto y digo basta
Basta!
ahora mismo y no hay nada que hacer
me hiela, me hierve, la necesito...
y la noche también habla y ya son dos
no sé cuando aprendí a escuchar asi
con todo el cuerpo, con cada célula.
tampoco distingo si me hace bien
simplemente es inevitable como la noche
la voz es una particular voz de mujer
el pecho es el loco pecho de un hombre
todo se cristaliza se aturde, retumba
y son formas geométricas por dentro
signos símbolos llaves maestras
el tono exacto de instrospección
una palabra clara sin nombre, vacía
entre una voz y mi consentimiento
y la noche seguirá hablando con sus señales
la mujer me desgarra la piel sin conocerme
una llave triangular y las ganas y un cristal
y al fin, sin saberlo y a propósito, me poseé
esa voz y la noche y yo estoy como poseido
ido en una pose extraña en un ritual de domingo
en el momento exacto del quiebre, del salto
un precipicio un laberinto y digo basta
Basta!
gris, azul y violeta
-a noelia del mar
como si la guiara un lapiz sin lógica, paseaba una mariposa dibujando garabatos y se dirigía, de pronto, al más gris y lejano banco de la plazoleta.
"Todavía recuerdo ese primer instante. Sabés que soy de los que piensa que el olvido no existe, que justamente la palabra olvido es la puerta que guarda los miles de recuerdos que no llegan hasta que un aire un olor un comentario traiga uno al azar (o no), pero que están ahi, cada imagen cada momento como ese nítido y único primer instante."
la mariposa mueve las alas en el lugar, como llorando feliz la nostalgia de las mil historias de ese frío mastodonte de piedra
"Y yo que pensaba que todo estaba en su lugar, que disfrutaba de conformarme con lo que creía perfecto, yo en el instante justo antes del primer instante, antes de que llegaras. Y llegaste."
ahora retoma vuelo, como una loca y frenética y su vuelo y esa mancha violeta y azul que se mueve de aca para allá, esa mancha que parece regocijada, sorprendida por el mismo aire de hace un instante, ese mismo aire y la mariposa de aca para allá, loca y sorpendida.
"me acuerdo claramente que parecía que flotabas, no era normal (o lo que yo creía como normal; esa lejana normalidad) no era de este mundo; no era de mi mundo. Digamos que hoy reconstuyo mi ser incompleto con los restos de ese mundo, ese castillo de arena tan firme, de columnas y pilares de valores y aluminio, tan sólidos, tan de piedra y vos y tu viento lo dejaron en cenizas, cenizas de colores y vos flotabas."
entre los árboles se pierde y vuelve, siempre vuelve con su violeta y su azul girando entre hojas que se animan y vuelan intentano imitar a esa mancha imposible que ahora se pierde.
"Conocerte puso todos mis sentimientos en una enciclopedia. Sin saberlo tantos años signifiqué el vibrar de mi piel con palabras claras, de líneas y límites, de letras; pero vos, vos. No había palabras, no. Vos llegaste y flotabas y sin decirme nada me dijiste todo, porque vos sabías sentir, porque no te interesaba saberlo simplemente sabías, eras sentir."
aparece y se deja llevar. el viento la lleva y las copas indican el lugar donde ahora el violeta y el azul se tambalea, como luchando pero sin hacerlo, como dejandosé. el viento y la mariposa ying yang, los colores el aire y dejandosé.
"Pero cuando hablabas, como decirte, sin que supieras esas palabras eran uñas en mi espalda, ese juicio sutil, un angel de letras como lanzas y vos no sabías y yo sostenía mis parcas palabras y las tuyas en mi espalda."
un viento fuerte, un revoloteo no programado, un susto y la mancha se pierde volando bajo, a gran velocidad.
"Sin embargo esas uñas eran mías, esas uñas me despertaban y las cicatrices eran lecciones, mi punto de quiebre en que una parte de mi dejó de ser yo para quedarse de por vida en el nosotros, tan volatil tan al aire tan vos."
vuelve pero no, no puede. el viento la golpea y el mismo banco gris y lejano de la plazoleta sin moverse le pega en el pecho las antenas las alas y la mariposa y la mancha caen al mismo banco, frió y gris y las hojas también caen imitando el vuelo imposible de la mariposa casi muerta.
"Las cenizas ya eran de colores y de a poco con tus uñas sin rumbo se fueron transformando en acuarelas. Ese nuevo mundo sin nombre, mundo de agua, fué todo."
parece que se mueve, un esfuezo sobremariposa y la posición, esa posición haciendo arte de un banco frio de plaza como aceptando y agradeciendo su suerte. en un rincón, las alas desplegadas y una postal de plazoleta con el gris el violeta el azul y la muerte que llegará con las puertas abiertas.
"Y yo, claro, no tuve más remedio que amarte y crecer pero odiar a ese tercero; esa parte de mi que tomaba fuerzas cuando estaba con vos y que tanto me molestaba, que miraba atontado el color de tu andar y no me dejaba mostrarte lo mucho que aprendía; esa rabia esa barraera y entonces esa parte de mi también me odiaba pero era inevitable y me consumía en mi y de pronto ni siquiera veía los colores de tu andar y la acuarela se volvió cenizas y ellas arena y yo comenzé a ahogarme en los cimientos de mi antiguo mundo, mundo de agua a mundo de arenas y yo preso y culpable de un amor impar."
de pronto un instante último y la mariposa es mancha. otro viento la vuela, la tira, la escupe por el aire, un último vuelo, un gracias, los colores, una obra de arte y una caída, penosa, agresiva contra el suelo.
"Tan perdido en mis conflictos de alteregos, en mi inmadura relación con mis ganas que deje de verte, te desprecié, olvide todo lo aprendido y vos flotando cada vez más debil y yo que no te veía y no me daba cuenta de nada, mi pobre mariposa, tus uñas que caían, tus colores a pasteles a los blancos a la nada y yo discutiendo conmigo en rincones y vos al lado sin decirme nada, tan frágil, tan mariposa."
ya perdida de vista, seguramente en el polvo con sus colores embarrados hasta que el viento o hasta que la gente y desaparecer o colarse en la basura o un jardin y nacer, con otros colores con otros vientos.
"Ni siquiera tuviste la amabilidad de culparme, de llenarme los oídos a gritos de reclamo y repugnancia. Simplemente actuabas, me regalabas tu flotar y tus colores; y te fuiste en silencio, enseñandome de nuevo a sentir, a ser un miserable pobre diablo que no puede más que soñarte y despertar amargado y tu sonrisa.
Tu sonrisa blanca fragil y eterna a seis pasos bajo este frio cuadrado de piedra fría con tu nombre, de piedra fría y lejana y gris como uno de esos bancos de plazoleta en el que nos sentabamos y me enseñaste a contemplar ese extraño, perfecto y trágico vuelo de las mariposas."
como si la guiara un lapiz sin lógica, paseaba una mariposa dibujando garabatos y se dirigía, de pronto, al más gris y lejano banco de la plazoleta.
"Todavía recuerdo ese primer instante. Sabés que soy de los que piensa que el olvido no existe, que justamente la palabra olvido es la puerta que guarda los miles de recuerdos que no llegan hasta que un aire un olor un comentario traiga uno al azar (o no), pero que están ahi, cada imagen cada momento como ese nítido y único primer instante."
la mariposa mueve las alas en el lugar, como llorando feliz la nostalgia de las mil historias de ese frío mastodonte de piedra
"Y yo que pensaba que todo estaba en su lugar, que disfrutaba de conformarme con lo que creía perfecto, yo en el instante justo antes del primer instante, antes de que llegaras. Y llegaste."
ahora retoma vuelo, como una loca y frenética y su vuelo y esa mancha violeta y azul que se mueve de aca para allá, esa mancha que parece regocijada, sorprendida por el mismo aire de hace un instante, ese mismo aire y la mariposa de aca para allá, loca y sorpendida.
"me acuerdo claramente que parecía que flotabas, no era normal (o lo que yo creía como normal; esa lejana normalidad) no era de este mundo; no era de mi mundo. Digamos que hoy reconstuyo mi ser incompleto con los restos de ese mundo, ese castillo de arena tan firme, de columnas y pilares de valores y aluminio, tan sólidos, tan de piedra y vos y tu viento lo dejaron en cenizas, cenizas de colores y vos flotabas."
entre los árboles se pierde y vuelve, siempre vuelve con su violeta y su azul girando entre hojas que se animan y vuelan intentano imitar a esa mancha imposible que ahora se pierde.
"Conocerte puso todos mis sentimientos en una enciclopedia. Sin saberlo tantos años signifiqué el vibrar de mi piel con palabras claras, de líneas y límites, de letras; pero vos, vos. No había palabras, no. Vos llegaste y flotabas y sin decirme nada me dijiste todo, porque vos sabías sentir, porque no te interesaba saberlo simplemente sabías, eras sentir."
aparece y se deja llevar. el viento la lleva y las copas indican el lugar donde ahora el violeta y el azul se tambalea, como luchando pero sin hacerlo, como dejandosé. el viento y la mariposa ying yang, los colores el aire y dejandosé.
"Pero cuando hablabas, como decirte, sin que supieras esas palabras eran uñas en mi espalda, ese juicio sutil, un angel de letras como lanzas y vos no sabías y yo sostenía mis parcas palabras y las tuyas en mi espalda."
un viento fuerte, un revoloteo no programado, un susto y la mancha se pierde volando bajo, a gran velocidad.
"Sin embargo esas uñas eran mías, esas uñas me despertaban y las cicatrices eran lecciones, mi punto de quiebre en que una parte de mi dejó de ser yo para quedarse de por vida en el nosotros, tan volatil tan al aire tan vos."
vuelve pero no, no puede. el viento la golpea y el mismo banco gris y lejano de la plazoleta sin moverse le pega en el pecho las antenas las alas y la mariposa y la mancha caen al mismo banco, frió y gris y las hojas también caen imitando el vuelo imposible de la mariposa casi muerta.
"Las cenizas ya eran de colores y de a poco con tus uñas sin rumbo se fueron transformando en acuarelas. Ese nuevo mundo sin nombre, mundo de agua, fué todo."
parece que se mueve, un esfuezo sobremariposa y la posición, esa posición haciendo arte de un banco frio de plaza como aceptando y agradeciendo su suerte. en un rincón, las alas desplegadas y una postal de plazoleta con el gris el violeta el azul y la muerte que llegará con las puertas abiertas.
"Y yo, claro, no tuve más remedio que amarte y crecer pero odiar a ese tercero; esa parte de mi que tomaba fuerzas cuando estaba con vos y que tanto me molestaba, que miraba atontado el color de tu andar y no me dejaba mostrarte lo mucho que aprendía; esa rabia esa barraera y entonces esa parte de mi también me odiaba pero era inevitable y me consumía en mi y de pronto ni siquiera veía los colores de tu andar y la acuarela se volvió cenizas y ellas arena y yo comenzé a ahogarme en los cimientos de mi antiguo mundo, mundo de agua a mundo de arenas y yo preso y culpable de un amor impar."
de pronto un instante último y la mariposa es mancha. otro viento la vuela, la tira, la escupe por el aire, un último vuelo, un gracias, los colores, una obra de arte y una caída, penosa, agresiva contra el suelo.
"Tan perdido en mis conflictos de alteregos, en mi inmadura relación con mis ganas que deje de verte, te desprecié, olvide todo lo aprendido y vos flotando cada vez más debil y yo que no te veía y no me daba cuenta de nada, mi pobre mariposa, tus uñas que caían, tus colores a pasteles a los blancos a la nada y yo discutiendo conmigo en rincones y vos al lado sin decirme nada, tan frágil, tan mariposa."
ya perdida de vista, seguramente en el polvo con sus colores embarrados hasta que el viento o hasta que la gente y desaparecer o colarse en la basura o un jardin y nacer, con otros colores con otros vientos.
"Ni siquiera tuviste la amabilidad de culparme, de llenarme los oídos a gritos de reclamo y repugnancia. Simplemente actuabas, me regalabas tu flotar y tus colores; y te fuiste en silencio, enseñandome de nuevo a sentir, a ser un miserable pobre diablo que no puede más que soñarte y despertar amargado y tu sonrisa.
Tu sonrisa blanca fragil y eterna a seis pasos bajo este frio cuadrado de piedra fría con tu nombre, de piedra fría y lejana y gris como uno de esos bancos de plazoleta en el que nos sentabamos y me enseñaste a contemplar ese extraño, perfecto y trágico vuelo de las mariposas."
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