Recorrido 2. De sueños y trenes

Llegué al tren unos cortos minutos antes de que comenzara a moverse. Todavía algo aturdido, me senté de cara a la ventanilla y me dejé hipnotizar por el sonido de vías y rieles.
Todo el cansancio apareció de golpe. Con él llegaron las preguntas. ¿cómo? ¿por qué? ¿qué estoy haciendo?.
Entre la locura, los sueños y la vigilia había tomado decisiones apresuradas, como elegidas por una mano invisible que ya sabía lo que tenía que hacer. La cuestión ahora es entender de donde apareció esa mano o a donde me quiere llevar. Tengo el presentimiento de que tengo que resolver ese acertijo antes de estar ahí. Pero ahí no tiene nombre ni cara. O sí, pero no ahora. Ese no saber y dejarme llevar son una combinación peligrosa, mucho más sumadas a las coincidencias y fábulas cotidianas. Y la mano y los rieles y los sueños.
El pensamiento se apoderó de mis fuerzas tomando rumbos claros, la obligación de pensar, de responder, la chica y los colectivos, las decisiones que me pusieron en este tren casi tan solo como en el destino, donde nadie me espera ni sabe de mi, donde no espero que nadie me espere. En el destino no espero a nadie, solo el destino me espera casi elocuente, con su cara más gris y un reloj de arena que cuenta grano a grano seis horas interminables, donde el pensamiento se hace dueño de un estado de ensueño y frío y esa mano que me obliga a pensar en esa mano, en mis fábulas y el destino es Retiro y esa cara gris se llama Retiro. Destino y Retiro y mis fábulas juegan ahora con las palabras y el paisaje repetido me adormece y esa mano se hace sueño. Un segundo antes de caer rendido al teatro pestañas dentro, recuerdo una última frase casi lúcida: ahí será más fácil de oír.
Ese estado de sueños ciertamente en sus amplias y casi infinitas posibilidades, podría decir libertinaje inconsciente, posee la capacidad de decirme todo al mismo tiempo y de todas las formas, hasta sin decirme. En el momento en que propongo esto, me creo despierto y el juego comienza nuevamente. Veo fichas. Veo fichas dispuestas paralelas en una ruta infinita, verticalmente consecutivas donde soy tácito, simple observador. Cada ficha es igual a las otras y sin embargo me dicen cosas distintas. Me transmiten escenas de mis días, detalles, recuerdos. La mochila, el portazo, la psicosis, la mirada, las manchas de pintura, el taxi. Las veo, a todas las veo al mismo tiempo, como una muerte temprana, suerte de filología de mi propia historia veo a la mano divina dibujar instantes. La mano es mía y ahora derriba la primera ficha y una vez más vuelo sin ojos detrás de un efecto dominó, una ola interminable de ondas infinitas y el viento y la temperatura. Sigo detrás de cada ficha cayendo, siempre detrás y esa mano ahora tira de las cuerdas y un yo marioneta corre cada vez más rápido tratando de anticiparse a lo que viene, desatándose del tiempo y la distancia. Ahora la ficha siguiente es el tren, y el ensueño y el buscar la explicación a la serie incompleta, lógica incomprendida que me lleva a seguir persiguiendo escenas a un ritmo intolerable, que ahora me llevan a un túnel y la velocidad imprecisa en la oscuridad me pierde me aturde me afiebra. Veo la salida, el fin de las cuerdas, el nombre de la mano, casi estoy ahí. Sin embargo entender y comprender son cosas distintas. Una vez más esa sutileza del azar en decir basta justo un segundo antes. Plaf.
Un brazo en ángulo recto ejerce una fuerza descendente y el sonido de una bocina se mezcla con la fricción del tren frenando sobre los rieles oxidados.
El reloj de arena dijo basta. Nuevamente lo doy vuelta. Hola Buenos Aires.

2 comentarios:

  1. Dejarse llevar es siempre una combinación peligrosa, ahí está lo interesante.
    Por otro lado, justamente hoy viajé en tren. Lo raro fue que, en años, había tenido un viaje tan ameno como el de esta vez. Sentada, con otra combinación peligrosa:música y un libro. Nada más autista y grandioso que eso.

    Me quedo con esto: "Cada ficha es igual a las otras y sin embargo me dicen cosas distintas".

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  2. laberíntica
    memoria
    de
    ojos
    vueltos
    haciadentro

    hola,buenosaires*

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