_como te gusta verte tan autosuficiente, esa postura entre seguro y desaliñado.
siempre así, una sonrisa complaciente y esa mirada de estar pensando todo el tiempo. Que patético, mirate un segundo. ¿qué ves? ¿estás conforme?
seguramente lo estés. siempre soñaste con vestir esos zapatos, con esos viajes de negocios, con apagar esa voz que tanto molestaba.
mirá tu reloj, sí, son las once. el hotel no te gusta pero hay un bar de nivel a unas cuadras. ya sé.
dale, aspira un poco más que se está poniendo aburrido.
cuando me mirás así siento que ya no te queda nada, que ya sólo sos eso, esa piel, esos sentidos y ese traje. estás vacio amigo mio.
está será seguramente la última vez que nos veamos, ya me aburrí de tu silencio, de esa cara de arrogante que conoce todos los atajos. estás sólo, ni siquiera contás con vos mismo.
aspirá de nuevo, dale que es temprano.
_basta, me cansaste, callate de una vez.
_ahh, pero mirá vos. Sabes hablar ahora. que raro que te moleste y que sigas aca. me das asco, ya evadiste mil preguntas, evadiste las respuestas y sin embargo te sentís con el orgullo de quedarte a escuchar. que triste.
David gritó. un grito que nació desde muy adentro inundó el baño, como la extinción de una llama interna vomitando las paredes, agitando las manos.
Sin pensarlo arrojó la botella de champagne contra el espejo.
El reflejo no llegó a decir "hasta nunca"
dos meses en viena
Querida Hélène:
hace un instante sin querer comence a jugar con un lapiz. te lo transcribo:
aca estoy yo, mi mundo y mi universo. y sin embargo no estoy.
que puedo decir sentando en este rincón, en este eterno presente, único y constante no tiempo, terreno infinito del ahora, este ya mismo que me pellizca la planta de los pies y no me deja dormir.
desnudo y arropado por las mantas, hipnotizado en el chispeo del hogar.
¿qué me trajo aca?
seguramente ese juego macabro de la correspondencia. vos.
un plan perfectamente armado en el que la constancia de mis ganas luchan y se quiebran contra la ambigüedad de tus estados, ese logaritmo indescifrable, ese patrón imposible de deseo sin lógica.
esa, tu locura. y la mía tal vez también, en una absurda, cruel y pensada historia de desencuentro.
ahora que llego tan dentro, ahora que quema profundo y el frío es la única compañía no puedo hablarte. pues este rincón es lo más bajo que puedo caer.
el lugar al que quiero llegar es lejos del pensamiento. tenerte cerca me hace sentirlo, será por eso que en ocaciones no necesitamos hablar. será por eso que no quiero seguir escribiendo. que extraño, te extraño y el hogar, la manta y el frío me lo repiten a cada instante, en ese pasado que no fuimos, en ese presente de mañana en que seguiré aca, esperando que una carta se corresponda a esta para que este lápiz quiera seguir jugando.
Espero estes bien, un beso, Julio.-
hace un instante sin querer comence a jugar con un lapiz. te lo transcribo:
aca estoy yo, mi mundo y mi universo. y sin embargo no estoy.
que puedo decir sentando en este rincón, en este eterno presente, único y constante no tiempo, terreno infinito del ahora, este ya mismo que me pellizca la planta de los pies y no me deja dormir.
desnudo y arropado por las mantas, hipnotizado en el chispeo del hogar.
¿qué me trajo aca?
seguramente ese juego macabro de la correspondencia. vos.
un plan perfectamente armado en el que la constancia de mis ganas luchan y se quiebran contra la ambigüedad de tus estados, ese logaritmo indescifrable, ese patrón imposible de deseo sin lógica.
esa, tu locura. y la mía tal vez también, en una absurda, cruel y pensada historia de desencuentro.
ahora que llego tan dentro, ahora que quema profundo y el frío es la única compañía no puedo hablarte. pues este rincón es lo más bajo que puedo caer.
el lugar al que quiero llegar es lejos del pensamiento. tenerte cerca me hace sentirlo, será por eso que en ocaciones no necesitamos hablar. será por eso que no quiero seguir escribiendo. que extraño, te extraño y el hogar, la manta y el frío me lo repiten a cada instante, en ese pasado que no fuimos, en ese presente de mañana en que seguiré aca, esperando que una carta se corresponda a esta para que este lápiz quiera seguir jugando.
Espero estes bien, un beso, Julio.-
lunes por la mañana
es tan intenso, tan real.
era una mañana del lunes. tal vez era cualquier otro día, pero la sensación de peso y seriedad con párpados vagos era la de un lunes de ruido y largo trabajo por delante.
tomó el dedo índice como bisturí y abrió su torso buscando aquello que lo inquietaba, que rebotaba por dentro y hacía temblar sus manos, algo así como un ácido invisible que corroía sus huesos y tal vez un poco más allá.
de pronto se sintió recuerdo, recuerdo de ganas, de cambio, de sueños y planes que nunca llegarían a ser, se vió parado en una ruta a medio camino de ningún lugar.
por momentos volvía a su escritorio, ingresaba correctamente los datos de los nuevos afiliados aprobechando esa versatilidad de poder vivir dos vidas al mismo tiempo. sin embargo esa sensación estaba ahí, y no se iría en toda la tarde, ni en la cena con amigos ni mucho menos en la cama vacía.
esa noche de lunes por la mañana se dejó caer en la cama pensando en su día, en su raro estado y en explicaciones que lo hagan volver.
el velador continuaba encendido cuando logró dormir y fué el único testigo del último sueño real, de esos que siempre quería soñar.
ahí estaban, tirados en el sillón mirando la postal de lagos y bosques tras el ventanal, el sexo, el desayuno intacto, Poe, la marihuana, las risas, la alfombra, de nuevo el sexo, whitman, el ventanal, el lago, ellos. todo se sentía pleno, fácil, natural.
despertó unos minutos antes que sonara el despertador. era miercoles y otra mañana de lunes.
se levantó de un raro humor, un dulzón por dentro de la noche en que vivió una vida perfecta y un amargo en la boca de saberse haciendo lo contrario.
el próximo vuelo al sur era a las 11 y el llamado por los parlantes sonó varias veces, casí logró percibirlo Ricardo desde su escritorio, momento exacto en que sin saberlo entendió que nunca tomaría ese vuelo, que nunca la soñaría de nuevo, pués fué más facil adaptarse a la queja de los conformistas, al sonido del teléfono, a la televisión y la imagen de esas felices vidas vacías. como la suya.
era una mañana del lunes. tal vez era cualquier otro día, pero la sensación de peso y seriedad con párpados vagos era la de un lunes de ruido y largo trabajo por delante.
tomó el dedo índice como bisturí y abrió su torso buscando aquello que lo inquietaba, que rebotaba por dentro y hacía temblar sus manos, algo así como un ácido invisible que corroía sus huesos y tal vez un poco más allá.
de pronto se sintió recuerdo, recuerdo de ganas, de cambio, de sueños y planes que nunca llegarían a ser, se vió parado en una ruta a medio camino de ningún lugar.
por momentos volvía a su escritorio, ingresaba correctamente los datos de los nuevos afiliados aprobechando esa versatilidad de poder vivir dos vidas al mismo tiempo. sin embargo esa sensación estaba ahí, y no se iría en toda la tarde, ni en la cena con amigos ni mucho menos en la cama vacía.
esa noche de lunes por la mañana se dejó caer en la cama pensando en su día, en su raro estado y en explicaciones que lo hagan volver.
el velador continuaba encendido cuando logró dormir y fué el único testigo del último sueño real, de esos que siempre quería soñar.
ahí estaban, tirados en el sillón mirando la postal de lagos y bosques tras el ventanal, el sexo, el desayuno intacto, Poe, la marihuana, las risas, la alfombra, de nuevo el sexo, whitman, el ventanal, el lago, ellos. todo se sentía pleno, fácil, natural.
despertó unos minutos antes que sonara el despertador. era miercoles y otra mañana de lunes.
se levantó de un raro humor, un dulzón por dentro de la noche en que vivió una vida perfecta y un amargo en la boca de saberse haciendo lo contrario.
el próximo vuelo al sur era a las 11 y el llamado por los parlantes sonó varias veces, casí logró percibirlo Ricardo desde su escritorio, momento exacto en que sin saberlo entendió que nunca tomaría ese vuelo, que nunca la soñaría de nuevo, pués fué más facil adaptarse a la queja de los conformistas, al sonido del teléfono, a la televisión y la imagen de esas felices vidas vacías. como la suya.
de pájaros, herramientas y cristal
me canse de viajar cuando me di cuenta que el lugar al que quería llegar
no existía ya o no existía aún.
pues pensé en el día en que no hayan más árboles ¿en qué se convertirán los pájaros?
y me sentí pájaro de árbol desaparecido o que nunca nació, vagando por aire infinito
en una jaula de cristal, persiguiendo lo imposible por el afán de perseguir.
así fué que construi mi lugar, al que quería llegar.
me di cuenta que tenía las herramientas desde antes de partir
pues la herramienta era yo y eras vos. y eran todos y era todo y era nada.
me sentí cansado y miré las huellas en el aire.
el viaje no había sido tiempo perdido pués nada se pierde y por lo tanto lo lo hacía ser inevitable y fundamental. causa y detonante de decirme a cada paso
que lo que salí a buscar estubo siempre bajo mi piel, y mi piel es consecuencia de viajes
y el viaje era busqueda y lugar.
la rueda sigue girando
y la veo pasar
no existía ya o no existía aún.
pues pensé en el día en que no hayan más árboles ¿en qué se convertirán los pájaros?
y me sentí pájaro de árbol desaparecido o que nunca nació, vagando por aire infinito
en una jaula de cristal, persiguiendo lo imposible por el afán de perseguir.
así fué que construi mi lugar, al que quería llegar.
me di cuenta que tenía las herramientas desde antes de partir
pues la herramienta era yo y eras vos. y eran todos y era todo y era nada.
me sentí cansado y miré las huellas en el aire.
el viaje no había sido tiempo perdido pués nada se pierde y por lo tanto lo lo hacía ser inevitable y fundamental. causa y detonante de decirme a cada paso
que lo que salí a buscar estubo siempre bajo mi piel, y mi piel es consecuencia de viajes
y el viaje era busqueda y lugar.
la rueda sigue girando
y la veo pasar
entre azar y destino
que caso tiene deambular esta noche tan fría, esperando que un golpe de suerte me capture en movimiento a la mitad de estas vías, bajo la sombra del viento y haga que el viento mismo cambie al próximo día.
que caso tiene si tal vez ya lo decidí aquella otra noche, en ese pasado pasado, en esa mesa vacía, solo y conmigo era nada, y esa nada todo entendía. entendía que debía elegir al pasado que vendría, a ese lejos tan cerca, en ese adentro y su lejanía.
que caso tiene entonces querer alterar a la suerte, si entiendo al azar al destino como una bofetada al amor, como cerrar los ojos y verte, como una mínima reacción de una misma fuerza, una fuerza que volverá cuando muera la muerte.
Es el calor al frío, como el amor al odio, pués solo los separa una extrañá temperatura, entre esos dos extremos de lo mismo, entre un cuerdo y la locura, entre el horror y la poesía, entre el dulce abismo de la amarga amargura.
Así soy hoy, un esposo de las viudas, un amante de las lunas, la memoria del olvido. Un joven que vaga lento sabiendose el bien y el mal y el sentido más sentido, el actor principal de una obra infinita, de creadores invisibles, de secretos tan secretos que no hay letras que los describan.
Está noche, entre sensaciones y escepticismo es cuando llegué a saber lo que más quiero y eso es que quiero no saber más, pués información es lo que sobra a este ser universal que ya eligió antes de nacer lo que sería después, un cobarde con la valentía de animarse a deambular en la noche más fría sabiendo que hoy sentiría todo y que por la mañana nada sería.
que caso tiene si tal vez ya lo decidí aquella otra noche, en ese pasado pasado, en esa mesa vacía, solo y conmigo era nada, y esa nada todo entendía. entendía que debía elegir al pasado que vendría, a ese lejos tan cerca, en ese adentro y su lejanía.
que caso tiene entonces querer alterar a la suerte, si entiendo al azar al destino como una bofetada al amor, como cerrar los ojos y verte, como una mínima reacción de una misma fuerza, una fuerza que volverá cuando muera la muerte.
Es el calor al frío, como el amor al odio, pués solo los separa una extrañá temperatura, entre esos dos extremos de lo mismo, entre un cuerdo y la locura, entre el horror y la poesía, entre el dulce abismo de la amarga amargura.
Así soy hoy, un esposo de las viudas, un amante de las lunas, la memoria del olvido. Un joven que vaga lento sabiendose el bien y el mal y el sentido más sentido, el actor principal de una obra infinita, de creadores invisibles, de secretos tan secretos que no hay letras que los describan.
Está noche, entre sensaciones y escepticismo es cuando llegué a saber lo que más quiero y eso es que quiero no saber más, pués información es lo que sobra a este ser universal que ya eligió antes de nacer lo que sería después, un cobarde con la valentía de animarse a deambular en la noche más fría sabiendo que hoy sentiría todo y que por la mañana nada sería.
la mirada de Julio
Julio era un solitario.
Pese a verse en compañía habitualmente, él se sabía un entendedor de la soledad. de disfrutar sus aristas y sus artistas en grandes períodos a solas.
podía notarse en la mirada, un ser ocúlto, tácito, que no era otro que él mismo en otra parte. siempre, a todo momento, una parte de sí estaba flotando, durmiendo o volando a la par en los sucios estantes de su nebulosa.
sus pares también lo sabían un ser un tanto extraño, de desaparecer sin avisar, de mirar detenidamente las cosas, de suspirar seguido.
sin embargo, Julio no se extrañaba de sus actitudes ni mucho menos cuestionaba su razón sin razones, esa de ser, naturalmente, un hábil entendedor de los vientos, fiel escucha del agradable sonido del silencio. El silencio. Dulce paradoja para Julio era el silencio, tan vacío y tan cargado era, para él, la mejor metáfora, el punto de inflección de las respuestas que no necesitan de palabras, el libro de los entendidos.
cada uno de sus allegados sentía curiosidad por el perder de la mirada de Julio, por sus ratos y manías. Ciertas veces se sorprendían a sí mismos, estando sólos en sus casas, pensativos y movilizados, casí pudiendo afirmar que sentían la presencia de Julio. Se sonreían y continuaban en silencio, disfrutando de la tranquilidad.
cierta tarde, el grupo de amigos coincidió en una charla de café con que más seguido disfrutaban de esos ratos de soledad, y se sorprendieron al coincidir también en que no se sentían sólos. Afirmaron extrañados que en esos instantes era como si una parte de Julio estaba ahí, con ellos, tan a su lado que no podían describir si era adentro de uno mismo o en todas partes, pero ahí, iluminando los paisajes más remotos con su mirada perdida, la mirada de Julio, un solitario.
Pese a verse en compañía habitualmente, él se sabía un entendedor de la soledad. de disfrutar sus aristas y sus artistas en grandes períodos a solas.
podía notarse en la mirada, un ser ocúlto, tácito, que no era otro que él mismo en otra parte. siempre, a todo momento, una parte de sí estaba flotando, durmiendo o volando a la par en los sucios estantes de su nebulosa.
sus pares también lo sabían un ser un tanto extraño, de desaparecer sin avisar, de mirar detenidamente las cosas, de suspirar seguido.
sin embargo, Julio no se extrañaba de sus actitudes ni mucho menos cuestionaba su razón sin razones, esa de ser, naturalmente, un hábil entendedor de los vientos, fiel escucha del agradable sonido del silencio. El silencio. Dulce paradoja para Julio era el silencio, tan vacío y tan cargado era, para él, la mejor metáfora, el punto de inflección de las respuestas que no necesitan de palabras, el libro de los entendidos.
cada uno de sus allegados sentía curiosidad por el perder de la mirada de Julio, por sus ratos y manías. Ciertas veces se sorprendían a sí mismos, estando sólos en sus casas, pensativos y movilizados, casí pudiendo afirmar que sentían la presencia de Julio. Se sonreían y continuaban en silencio, disfrutando de la tranquilidad.
cierta tarde, el grupo de amigos coincidió en una charla de café con que más seguido disfrutaban de esos ratos de soledad, y se sorprendieron al coincidir también en que no se sentían sólos. Afirmaron extrañados que en esos instantes era como si una parte de Julio estaba ahí, con ellos, tan a su lado que no podían describir si era adentro de uno mismo o en todas partes, pero ahí, iluminando los paisajes más remotos con su mirada perdida, la mirada de Julio, un solitario.
tinta y bastidores
quiero inventar reflejos de roma en el espejo de tu sexo. mantener los ojos abiertos con las luces apagadas. como aquella vez.
las pupilas, los diafragmas y las paredes son plateas para los curiosos alados que aplauden con naturalidad.
el silencio como palacio y la suavidad de tus pieles como pista de aterrizaje, para los besos kamikases sólo en noches perdidas, completas desconocidas de la cama para tres. vos, yo y nosotros.
el aroma a despedida y el eclipse de las almas, el sinfin, la profecía y un mensaje en bastidores que en silencio decia: "Si caigo en la sobreactuada repetición de decirte todo lo que me provocas, es por el simple hecho de que fuiste siempre el nexo más eterno y terrenal que puede explicar una pequeña pieza de lo que siento, por lo que me es inevitable dibujarte en los momentos en que más en un cuento estoy. Sos la representación en carne y miel de mi amor a la literatura".
las pupilas, los diafragmas y las paredes son plateas para los curiosos alados que aplauden con naturalidad.
el silencio como palacio y la suavidad de tus pieles como pista de aterrizaje, para los besos kamikases sólo en noches perdidas, completas desconocidas de la cama para tres. vos, yo y nosotros.
el aroma a despedida y el eclipse de las almas, el sinfin, la profecía y un mensaje en bastidores que en silencio decia: "Si caigo en la sobreactuada repetición de decirte todo lo que me provocas, es por el simple hecho de que fuiste siempre el nexo más eterno y terrenal que puede explicar una pequeña pieza de lo que siento, por lo que me es inevitable dibujarte en los momentos en que más en un cuento estoy. Sos la representación en carne y miel de mi amor a la literatura".
por un cuento inexplicable
entre ráfagas de arena
sobre pirámides invertidas,
fuegos, velos, sangre, cruces,
piel de biblia inadvertida,
sobre un grupo de rebeldes
las espadas y las rosas
sales, sueños, utopías
puas, verde, mariposas.
disfraces más que disfraces,
cuentos de mesias y aladinos
una broma de Cortazar
azar que arropa al destino
este mundo improvisado
de actorcitos principiantes
de santuario y sicodelia
con mendigos elegantes
en la tierra de conejos
Donnie Darko taciturno
habitando en la colina
en los anillos de saturno
santos, bufones y reyes
todos invirtiendo los roles
y un viejo crea universos
suspirando vientos, dividiendo soles
bola de nieve hacia el futuro
entre lineas superpuestas
tiempo eternametne estático
entre la calma y la tormenta
la cara oculta de la moneda que se apropia del lugar, que deshace lo imposible y garabatea sin parar, buscando el estilo, la pluma y el camino correcto, que transmita los legados con sus moños de colores, que dibuje los portales en la base de las montañas y así reivindicar lo que tantos.
despavimentando cielos
despabilando a tu otro ser
los silogismos minerales
que te impedirán caer
cada minotauro y laberinto
cada grito de agonía
centinelas del recinto,
donde esta vez, tal vez,
pueda silenciarte al oido
que veo con tanta nitidez la fantasía
por lo que estoy más seguro que nunca, que siempre jamás,
en la otra cara de la luna, en ese hombre invisible y en las páginas de los locos que invirtieron los signos para que llegue quien pueda explicar lo inexplicable.
sobre pirámides invertidas,
fuegos, velos, sangre, cruces,
piel de biblia inadvertida,
sobre un grupo de rebeldes
las espadas y las rosas
sales, sueños, utopías
puas, verde, mariposas.
disfraces más que disfraces,
cuentos de mesias y aladinos
una broma de Cortazar
azar que arropa al destino
este mundo improvisado
de actorcitos principiantes
de santuario y sicodelia
con mendigos elegantes
en la tierra de conejos
Donnie Darko taciturno
habitando en la colina
en los anillos de saturno
santos, bufones y reyes
todos invirtiendo los roles
y un viejo crea universos
suspirando vientos, dividiendo soles
bola de nieve hacia el futuro
entre lineas superpuestas
tiempo eternametne estático
entre la calma y la tormenta
la cara oculta de la moneda que se apropia del lugar, que deshace lo imposible y garabatea sin parar, buscando el estilo, la pluma y el camino correcto, que transmita los legados con sus moños de colores, que dibuje los portales en la base de las montañas y así reivindicar lo que tantos.
despavimentando cielos
despabilando a tu otro ser
los silogismos minerales
que te impedirán caer
cada minotauro y laberinto
cada grito de agonía
centinelas del recinto,
donde esta vez, tal vez,
pueda silenciarte al oido
que veo con tanta nitidez la fantasía
por lo que estoy más seguro que nunca, que siempre jamás,
en la otra cara de la luna, en ese hombre invisible y en las páginas de los locos que invirtieron los signos para que llegue quien pueda explicar lo inexplicable.
culpable
la tierra vibraba con el veloz galope de la logia. los pocos que vieron por la ventana ponían manzanas en su boca. impotencia y pánico a la hora de la siesta.
Eran las tres en punto y Julio se paró delante del espejo triangular. Con prolijidad abrochó su camisa sintiendo a cada botón un preludio de lo inevitable. tanto había dado y ahora estaba sólo, vistiendose tranquilo para su ejecución.
Con un poco de sarcasmo se sintió privilegiado de saberse anunciado y así poder eliminar los nervios de la sorpresa y elegir conciente el embalaje del embalaje, esas ropas y harapos que cubrirían su piel y sus huesos para luego pudrirse en un cajón, en el vil armario de la tierra de los hombres. "capas dentro de capas", pensó, "hoy y siempre".
La puerta sonó estruendosa nuevamente, nadie por más que intentará podía hacerla sonar así, el lo percibía desde antes, esas manos eran garras y no entendía como podían confundir al resto, esa oscura y falsa imitación de los seres sin alma.
Salió tranquilo, sumiso y con la frente en alto. No protestó a las samarreadas y golpizas innecesarias que le proporcionaron antes de subirlo al caballo.
El sintió esa ira que provocaba su indiferencia y sorprendido pensaba en la paradoja imagen de cabríos sobre caballos negros y en como la gente se empeñaba en ver a caballeros y un delincuente.
y así fué como Julio desapareció del pueblo. Algunos rumores dijeron que murió de hambre en un calabozo, otros afirmaron verlo morir fusilado en el bosque. Sin embargo algún día se aclararía lo sucedido, en las páginas muertas de algún libro olvidado alguien entendería al fin que murió junto con otros, no importa como ni donde, pero que fué mirando al frente, con los ojos empapados de amor e injusticia, por saberse culpable, como los otros, de ver un elefante dentro de una serpiente cuando debía ver un sombrero, culpable de saberse ajeno a esa guerra empeñada en cortar raices y venas de pueblos dormidos y culpable de saber que volvería, como agua, luz o rayo del sol a empañarle la vista a los brujos.
Eran las tres en punto y Julio se paró delante del espejo triangular. Con prolijidad abrochó su camisa sintiendo a cada botón un preludio de lo inevitable. tanto había dado y ahora estaba sólo, vistiendose tranquilo para su ejecución.
Con un poco de sarcasmo se sintió privilegiado de saberse anunciado y así poder eliminar los nervios de la sorpresa y elegir conciente el embalaje del embalaje, esas ropas y harapos que cubrirían su piel y sus huesos para luego pudrirse en un cajón, en el vil armario de la tierra de los hombres. "capas dentro de capas", pensó, "hoy y siempre".
La puerta sonó estruendosa nuevamente, nadie por más que intentará podía hacerla sonar así, el lo percibía desde antes, esas manos eran garras y no entendía como podían confundir al resto, esa oscura y falsa imitación de los seres sin alma.
Salió tranquilo, sumiso y con la frente en alto. No protestó a las samarreadas y golpizas innecesarias que le proporcionaron antes de subirlo al caballo.
El sintió esa ira que provocaba su indiferencia y sorprendido pensaba en la paradoja imagen de cabríos sobre caballos negros y en como la gente se empeñaba en ver a caballeros y un delincuente.
y así fué como Julio desapareció del pueblo. Algunos rumores dijeron que murió de hambre en un calabozo, otros afirmaron verlo morir fusilado en el bosque. Sin embargo algún día se aclararía lo sucedido, en las páginas muertas de algún libro olvidado alguien entendería al fin que murió junto con otros, no importa como ni donde, pero que fué mirando al frente, con los ojos empapados de amor e injusticia, por saberse culpable, como los otros, de ver un elefante dentro de una serpiente cuando debía ver un sombrero, culpable de saberse ajeno a esa guerra empeñada en cortar raices y venas de pueblos dormidos y culpable de saber que volvería, como agua, luz o rayo del sol a empañarle la vista a los brujos.
a las mil en punto
por las tejas va bailando el antiguo relojero, va riendo por lo bajo mirando las gentes apuradas, gentes indecisas que se rien de lo que hicieron, dijeron y pensaron antes de que el antiguo relojero le de otra vuelta a la máquina.
son segundos durmiendo en los minuteros que van apurados para morir en horas, en días o en siglos. tan invisibles van, que aterciopelan al espacio, despacio y midiéndolo en tiempo.
el relojero sabe de capricho de los dioses, de portales en roperos o de besos de escollera.
por el momento, valga la redundancia, el extraño personaje sólo guiña el ojo a quien lo mira cómplice, a quien lo reconoce como nexo, a quien se muestre transparente e inflexible como el juguete que duerme en su muñeca.
es por esto que llegán esas extrañas cartas a tu casa, esas que remiten de una dirección inexistente, de una esquina imposible de aquella dimensión tan parecida a esta pero que vive paralela en cada una de las mentes en blanco y que hoy fluye por las manos.
sintiendo a las agujas alteradas te digo gracias
son segundos durmiendo en los minuteros que van apurados para morir en horas, en días o en siglos. tan invisibles van, que aterciopelan al espacio, despacio y midiéndolo en tiempo.
el relojero sabe de capricho de los dioses, de portales en roperos o de besos de escollera.
por el momento, valga la redundancia, el extraño personaje sólo guiña el ojo a quien lo mira cómplice, a quien lo reconoce como nexo, a quien se muestre transparente e inflexible como el juguete que duerme en su muñeca.
es por esto que llegán esas extrañas cartas a tu casa, esas que remiten de una dirección inexistente, de una esquina imposible de aquella dimensión tan parecida a esta pero que vive paralela en cada una de las mentes en blanco y que hoy fluye por las manos.
sintiendo a las agujas alteradas te digo gracias
una más
julio se paró en la colina y miró fijamente la horizontal línea del horizonte. de pronto comenzo con la mente a desdibujarla, a crear nudos y parábolas. hizo que sus piés sean raices, que sus ojos sean espejos. entendió.
a partir de ese momento bajó al pueblo y sabiendo que la plebe no estaba apta aún para entender lo que él sentía, de manera que se propuso filtrar el mensaje a traves de los puentes que vaya construyendo.
esa tarde comenzó a escribir un libro, con unas pequeñas pistas dentro de una historia de amor, para que algún personaje de su cuento lo lea y siga el mismo camino que él atravezó.
se contentó al encontrar en tantas otras personas las mismas ganas, los mismos mensajes en diferentes actitudes y formatos. sin embargo, se contentó más al darse cuenta que esa tarde en la colina aprendió que la respuesta está absolutamente en todo, pero solo hay que saber mirar. en este caso la misión era no sólo aprender sino enseñar a mirar.
las metáforas y los cruces de historias fueron naciendo por sí solos, las palabras eran como aquel horizonte dispuesto a desdibujarse, pués ahora que Julio se sabía horizonte, se sabía palabras y se sabía lectores, ¿que impedimento podía tener de explicarse a sí mismo?
de esa manera fué dejando las huellas y siguió encaminado, hasta entender por completo eso de los que todos hablan pero se refieren de diferente manera.
después de todo no importaban los rótulos, si el hombre es creación y las palabras son del hombre. como pretender que el alfabéto llegue a todas partes si hay sensaciones que sólo se explican, por ahora, con una mirada.
a partir de ese momento bajó al pueblo y sabiendo que la plebe no estaba apta aún para entender lo que él sentía, de manera que se propuso filtrar el mensaje a traves de los puentes que vaya construyendo.
esa tarde comenzó a escribir un libro, con unas pequeñas pistas dentro de una historia de amor, para que algún personaje de su cuento lo lea y siga el mismo camino que él atravezó.
se contentó al encontrar en tantas otras personas las mismas ganas, los mismos mensajes en diferentes actitudes y formatos. sin embargo, se contentó más al darse cuenta que esa tarde en la colina aprendió que la respuesta está absolutamente en todo, pero solo hay que saber mirar. en este caso la misión era no sólo aprender sino enseñar a mirar.
las metáforas y los cruces de historias fueron naciendo por sí solos, las palabras eran como aquel horizonte dispuesto a desdibujarse, pués ahora que Julio se sabía horizonte, se sabía palabras y se sabía lectores, ¿que impedimento podía tener de explicarse a sí mismo?
de esa manera fué dejando las huellas y siguió encaminado, hasta entender por completo eso de los que todos hablan pero se refieren de diferente manera.
después de todo no importaban los rótulos, si el hombre es creación y las palabras son del hombre. como pretender que el alfabéto llegue a todas partes si hay sensaciones que sólo se explican, por ahora, con una mirada.
sueños dentro de cuadros
hoy la tormenta es detro de casa.
bruma espesa, truenos rojos.
eran las once de la noche y dejó a su mujer en el primer piso. la mujer, desquiciada por demás, provocaba tanto con sus gritos como con el rouge rojo sangre desparramado por su cara.
la imagen se salia de sus ojos. buscó en el baño unas pastillas y se aferró a una botella de vodka escondida al fondo de la cocina. eso era lo unico que podia ingerirse, ya no quedaba nada más que deudas, abstinencia y la humedad de las paredes.
así como obligado se dirigió al sótano, ya no escuchaba los gritos, no le importaba tampoco.
cuando abrió la puerta lo aturdió el ruido. la música retumbaba en el pequeño cuarto que ahora parecía enorme.
una barra sutilmente iluminada lo esperaba a su izquierda. allí atendía un lobo y un cordero, ambos a la par sirviendo tragos para todos los presentes. miró a su alrededor como fascinado y asustado. un conejo enorme conversaba con un malabarista, a su lado unos jeques árabes que bailaban mientras unas damas de ojos brillantes les colgaba billetes en las túnicas.
empezó a caminar sin rumbo, entre montones de personas que lo saludaban, caras macábras, razgos demasiado asentuados en personas que ya concocía pero que no veía hace mucho.
al fondo su hijo lo miraba en silencio. automaticamente no vió otra cosa que ese rincón y corrió a buscarlo. el niño de unos eternos ocho años se metió en un cuarto contiguo y él abrió con locura esa puerta sin recordar el fallecimiento del pequeño.
la nueva puerta daba a una playa, una playa que el conocía pero no podía recordarla.
miró alrededor, en todas direcciones. tan sólo estaba él, una puerta detrás suyo y una infinita playa casi virgen acorralada por un pequeño pueblito con casas alejadas.
en el mar vió una silueta, su hijo lo mira callado, serio, sin gestos, sin alma y comienza a caminar mar adentro.
él corre a buscarlo desesperado pero el mar está furioso y le impide avanzar contra el niño que ya estaba hundiendo su cabeza caminando decididó hacia el fondo.
desde Sus piés comenzó a ennegrecerse el agua, de pronto todo el mar estaba oscuro y vibrante.
en el horizonte una pequeña elevación crecía lentamente. él no podía avanzar ni retroceder. quedó hipnotizado con aquella ola inmensa, majestuosa muestra de muerte inevitable.
comenzó entonces a recordar, las épocas felices, el verano en el campo, su hijo, los juegos, el mar, aquel descuido, la mano levantada en las profundidades del mar, la impotencia, el llanto, el quiebre, la locura, la convivencia destruida, los vicios, la muerte en vida.
la ola se levantó ya inmensa, firme frente a él con una fuerza descontrolada decidida a revolcarlo hasta perder la razón.
en el momento del impacto él abrió los ojos.
transpirado y temblando tardó más de lo normal en reincorporarse y darse cuenta que estaba en su cama. seguía sintiendo a esa ola parada frente a él, desparramado con una botella de vodka a su lado y la ventana retumbando como un tambor con el juego de las persianas y la tormenta.
miró el reloj en la pared. quizá ese antiguo reloj era lo único que funcionaba o lo único que quedaba en la casa.
el reloj titubeaba las once de la noche. no entendió la coincidencia o la incoherencia del hecho.
sintió un ruido de llaves, y unos tacos desnivelados que subían rapidamente a la habitación.
entró la mujer totalmente desquiciada, empapada y la cara desprolija de rouge rojo sangre y un gesto que daba miedo. gritos desesperados.
él la corrió de la puerta con fuerza y buscó las pastillas, casi premeditado, casi premonición.
repitió los pasos del sueño, conciente de eso o no, llegó al sótano en busca quien sabe de que.
allí encontró esta vez un sillón antiguo, individual como de un rey. al frente, un polvoriento televisor pequeño donde el estaba filmado en vivo, en ese lugar, en ese momento.
buscó intrigado la camara pero no estaba, no podía encontrar el lugar exacto del que lo filmaban, pero ahi estaba, parado frente al televisor en ese sótano imposible.
se sentó entonces en el sillón y se metió en las imagenes. una a una y distorcionadas vió entre flashes al lobo, al cordero, a los árabes, un libro de cuentos, su hijo corriendo al mar, un teatro, un calendario marcado, ropa de fiesta, ropa de luto y de golpe en vivo de nuevo, esta vez desde el cuarto del primer piso.
la imagen era borrosa, como arañada, pero se distinguía su mujer llorando sentada en la cama con un calibre 38 en su falda.
la imagen se alternaba con un primer plano del reloj que mostraba las once y diez. de nuevo la mujer, de nuevo el reloj.
la imagen sigue a la mujer que se levanta callada, chorreando del vestido agua y sangre.
ve como baja las escaleras y como baja las próximas escaleras y se detiene en el sótano.
la puerta se abre. los dos estan en la imagen, el de espaldas, ella apuntando al sillon.
se levanto lentamente y la miro a los ojos. a ella le temblaban las manos y los ojos.
el disparo dió en el abdomen, por lo que al caer al suelo estaba aún conciente para ver como ella se dirigía el 38 a la cien y apretaba el gatillo.
se sintió impotente de no hacer nada, como aquella vez en el mar, como aquel fin de semana en la terminal.
una vez más se dejó desangrar, pero esta vez mirandose en el televisor, que alternaba su imagen en el suelo con la de una mujer vestida de domingo tirando flores al mar.
eran las once y media de la noche. hora exacta de su nacimiento y de su muerte.
el hombre abrió los ojos y estaba en su cama. salió corriendo a la calle.
bruma espesa, truenos rojos.
eran las once de la noche y dejó a su mujer en el primer piso. la mujer, desquiciada por demás, provocaba tanto con sus gritos como con el rouge rojo sangre desparramado por su cara.
la imagen se salia de sus ojos. buscó en el baño unas pastillas y se aferró a una botella de vodka escondida al fondo de la cocina. eso era lo unico que podia ingerirse, ya no quedaba nada más que deudas, abstinencia y la humedad de las paredes.
así como obligado se dirigió al sótano, ya no escuchaba los gritos, no le importaba tampoco.
cuando abrió la puerta lo aturdió el ruido. la música retumbaba en el pequeño cuarto que ahora parecía enorme.
una barra sutilmente iluminada lo esperaba a su izquierda. allí atendía un lobo y un cordero, ambos a la par sirviendo tragos para todos los presentes. miró a su alrededor como fascinado y asustado. un conejo enorme conversaba con un malabarista, a su lado unos jeques árabes que bailaban mientras unas damas de ojos brillantes les colgaba billetes en las túnicas.
empezó a caminar sin rumbo, entre montones de personas que lo saludaban, caras macábras, razgos demasiado asentuados en personas que ya concocía pero que no veía hace mucho.
al fondo su hijo lo miraba en silencio. automaticamente no vió otra cosa que ese rincón y corrió a buscarlo. el niño de unos eternos ocho años se metió en un cuarto contiguo y él abrió con locura esa puerta sin recordar el fallecimiento del pequeño.
la nueva puerta daba a una playa, una playa que el conocía pero no podía recordarla.
miró alrededor, en todas direcciones. tan sólo estaba él, una puerta detrás suyo y una infinita playa casi virgen acorralada por un pequeño pueblito con casas alejadas.
en el mar vió una silueta, su hijo lo mira callado, serio, sin gestos, sin alma y comienza a caminar mar adentro.
él corre a buscarlo desesperado pero el mar está furioso y le impide avanzar contra el niño que ya estaba hundiendo su cabeza caminando decididó hacia el fondo.
desde Sus piés comenzó a ennegrecerse el agua, de pronto todo el mar estaba oscuro y vibrante.
en el horizonte una pequeña elevación crecía lentamente. él no podía avanzar ni retroceder. quedó hipnotizado con aquella ola inmensa, majestuosa muestra de muerte inevitable.
comenzó entonces a recordar, las épocas felices, el verano en el campo, su hijo, los juegos, el mar, aquel descuido, la mano levantada en las profundidades del mar, la impotencia, el llanto, el quiebre, la locura, la convivencia destruida, los vicios, la muerte en vida.
la ola se levantó ya inmensa, firme frente a él con una fuerza descontrolada decidida a revolcarlo hasta perder la razón.
en el momento del impacto él abrió los ojos.
transpirado y temblando tardó más de lo normal en reincorporarse y darse cuenta que estaba en su cama. seguía sintiendo a esa ola parada frente a él, desparramado con una botella de vodka a su lado y la ventana retumbando como un tambor con el juego de las persianas y la tormenta.
miró el reloj en la pared. quizá ese antiguo reloj era lo único que funcionaba o lo único que quedaba en la casa.
el reloj titubeaba las once de la noche. no entendió la coincidencia o la incoherencia del hecho.
sintió un ruido de llaves, y unos tacos desnivelados que subían rapidamente a la habitación.
entró la mujer totalmente desquiciada, empapada y la cara desprolija de rouge rojo sangre y un gesto que daba miedo. gritos desesperados.
él la corrió de la puerta con fuerza y buscó las pastillas, casi premeditado, casi premonición.
repitió los pasos del sueño, conciente de eso o no, llegó al sótano en busca quien sabe de que.
allí encontró esta vez un sillón antiguo, individual como de un rey. al frente, un polvoriento televisor pequeño donde el estaba filmado en vivo, en ese lugar, en ese momento.
buscó intrigado la camara pero no estaba, no podía encontrar el lugar exacto del que lo filmaban, pero ahi estaba, parado frente al televisor en ese sótano imposible.
se sentó entonces en el sillón y se metió en las imagenes. una a una y distorcionadas vió entre flashes al lobo, al cordero, a los árabes, un libro de cuentos, su hijo corriendo al mar, un teatro, un calendario marcado, ropa de fiesta, ropa de luto y de golpe en vivo de nuevo, esta vez desde el cuarto del primer piso.
la imagen era borrosa, como arañada, pero se distinguía su mujer llorando sentada en la cama con un calibre 38 en su falda.
la imagen se alternaba con un primer plano del reloj que mostraba las once y diez. de nuevo la mujer, de nuevo el reloj.
la imagen sigue a la mujer que se levanta callada, chorreando del vestido agua y sangre.
ve como baja las escaleras y como baja las próximas escaleras y se detiene en el sótano.
la puerta se abre. los dos estan en la imagen, el de espaldas, ella apuntando al sillon.
se levanto lentamente y la miro a los ojos. a ella le temblaban las manos y los ojos.
el disparo dió en el abdomen, por lo que al caer al suelo estaba aún conciente para ver como ella se dirigía el 38 a la cien y apretaba el gatillo.
se sintió impotente de no hacer nada, como aquella vez en el mar, como aquel fin de semana en la terminal.
una vez más se dejó desangrar, pero esta vez mirandose en el televisor, que alternaba su imagen en el suelo con la de una mujer vestida de domingo tirando flores al mar.
eran las once y media de la noche. hora exacta de su nacimiento y de su muerte.
el hombre abrió los ojos y estaba en su cama. salió corriendo a la calle.
reconstrucción del día Z
quitate las esposas corazón, que ya nadie está mirando. sacudete el polvo al fin, que todo ha terminado.
el mundo debastado. entre los escombros los sobrevivientes miran el cielo y al resto, el ruido es de soledad, el contexto es la foto perfecta de un alterado renacer.
algunos gritos, algunos llantos. nadie repara en las vidrieras desparramadas, en el incomodo descanzar de los autos de su cuadra.
comienza un largo camino, un rearmado absoluto, un cambio total.
los próximos días serían vedettes las suposiciones y las explicaciones. Por ahora nos ocupariamos de reagruparnos, de encontrar a los nuestros que a este punto eran todos.
el peso de lo que acontecía se notaba en el caminar lento pero decidido, sería un sincronizado trabajo general sin organización previa. cada puesto estaba cubierto de alguna manera. todo comenzaba a crecer, de nuevo.
tanto habían esperado y había sido real, escandalosamente real.
en una iglesia sin cruces, entre unas velas y algunas pocas luces desvelando las noches en el galpón, una de las multitudes se reunía en familia, entre frazadas y colchones que eran también heroes de la catástrofe.
pese a las pérdidas, se percibía el júbilo, el aferrarse a los giros de la suerte y saberse más fuerte que lo inevitable. prácticamente luego habría tiempo para lamentos y retroceder en la memoria a buscar y llorar a los que se quedaron.
de golpe alguien cortó el murmullo, un hombre cualquiera que miraba como el resto se paró en medio de los cansados y levantó un pequeño vaso plástico. el hombre de unos cuarenta, con una barba desprolija y unos párpados cansados de más dijo en tono sincero: "quiero decirle gracias a todos, por tener esa convicción de mantenerse despiertos pese a todo, gracias por ser mi familia hoy, por compartir conmigo y con todos esta fuerza que nos impulsará a sobreponernos sin dejar de intentar, gracias de verdad a cada uno de ustedes por animarse sin condiciones a sentir que somos uno".
la sensibilidad salió de su caja de cristal, se sucedieron los abrazos y los besos y las lágrimas, parte amargura pero gran parte felicidad. no importaba quien estaba al lado para saber que en realidad importaba más que nadie. cada uno era parte de todos.
"¡Corten!", derramo el director, "perfecto, exelente, descansamos"
la voz del director transmitió mucho más que una orden, realmente la escena había sido especial´. "magia" pensó.
Todos habían pensado lo mismo, desde los camarógrafos, hasta cada uno de los actores y principalmente ese grupo de espectadores invitados, esos viejos valientes que caminaban lagrimeando recuerdo hasta sus nietos que también lloraban en el set.
el mundo debastado. entre los escombros los sobrevivientes miran el cielo y al resto, el ruido es de soledad, el contexto es la foto perfecta de un alterado renacer.
algunos gritos, algunos llantos. nadie repara en las vidrieras desparramadas, en el incomodo descanzar de los autos de su cuadra.
comienza un largo camino, un rearmado absoluto, un cambio total.
los próximos días serían vedettes las suposiciones y las explicaciones. Por ahora nos ocupariamos de reagruparnos, de encontrar a los nuestros que a este punto eran todos.
el peso de lo que acontecía se notaba en el caminar lento pero decidido, sería un sincronizado trabajo general sin organización previa. cada puesto estaba cubierto de alguna manera. todo comenzaba a crecer, de nuevo.
tanto habían esperado y había sido real, escandalosamente real.
en una iglesia sin cruces, entre unas velas y algunas pocas luces desvelando las noches en el galpón, una de las multitudes se reunía en familia, entre frazadas y colchones que eran también heroes de la catástrofe.
pese a las pérdidas, se percibía el júbilo, el aferrarse a los giros de la suerte y saberse más fuerte que lo inevitable. prácticamente luego habría tiempo para lamentos y retroceder en la memoria a buscar y llorar a los que se quedaron.
de golpe alguien cortó el murmullo, un hombre cualquiera que miraba como el resto se paró en medio de los cansados y levantó un pequeño vaso plástico. el hombre de unos cuarenta, con una barba desprolija y unos párpados cansados de más dijo en tono sincero: "quiero decirle gracias a todos, por tener esa convicción de mantenerse despiertos pese a todo, gracias por ser mi familia hoy, por compartir conmigo y con todos esta fuerza que nos impulsará a sobreponernos sin dejar de intentar, gracias de verdad a cada uno de ustedes por animarse sin condiciones a sentir que somos uno".
la sensibilidad salió de su caja de cristal, se sucedieron los abrazos y los besos y las lágrimas, parte amargura pero gran parte felicidad. no importaba quien estaba al lado para saber que en realidad importaba más que nadie. cada uno era parte de todos.
"¡Corten!", derramo el director, "perfecto, exelente, descansamos"
la voz del director transmitió mucho más que una orden, realmente la escena había sido especial´. "magia" pensó.
Todos habían pensado lo mismo, desde los camarógrafos, hasta cada uno de los actores y principalmente ese grupo de espectadores invitados, esos viejos valientes que caminaban lagrimeando recuerdo hasta sus nietos que también lloraban en el set.
siempre que paró, llovió
tal vez no se trate de inicios y finales, quizá séan hechos en el aire perdidos en la línea temporal que no tienen una uniòn palpable. Tal vez nos acostumbramos a ordenar las partes, a armar los rompecabezas y sin embargo no había necesidad.
hay hoy en la misma ciudad dos pechos racionales, dos cambios con distintos caminos de pólvora y una misma llama que los alcanzará. el orden del desenvolvimiento de estos cambios será el reponsable de la suerte de una escena en el aire mucho más bella, intensa y única que otras.
por un lado el valor, por el otro el orgullo, quien deja dilatar al aire esperando quien sabe que señal y quien se está cansando de poner en ese aire todas las intenciones.
uno capta, otro sangra. luz intermitente, puerta abierta.
hay hoy en la misma ciudad dos pechos racionales, dos cambios con distintos caminos de pólvora y una misma llama que los alcanzará. el orden del desenvolvimiento de estos cambios será el reponsable de la suerte de una escena en el aire mucho más bella, intensa y única que otras.
por un lado el valor, por el otro el orgullo, quien deja dilatar al aire esperando quien sabe que señal y quien se está cansando de poner en ese aire todas las intenciones.
uno capta, otro sangra. luz intermitente, puerta abierta.
flautas
su tarea es borrar huellas firmes, dispersar las ganas y los nexos y atraer todas las miradas a la caja boba de morbo y frivolidad.
la tv seria la flauta y nosotros los ratones, la sangre y las faldas son conversación que llena los almuerzos, comentarios de ascensor, son los tristes ingredientes que enmarcan nuestros días.
como hacer entender, como hacerlo si tendemos irreversiblemente a alejarnos por chocar tantas veces contra ese muro de simple atención por cansancio. se agrupan paladines, alfiles y sombras. se aburren pero se estancan los vigías del sillon y el zaping.
espero que no sean las consecuencias quienes pellizquen derepente, que no sea el flotar de las ciudades quien despierte a las masas.
rara mente, raza siente, masa ciega
la tv seria la flauta y nosotros los ratones, la sangre y las faldas son conversación que llena los almuerzos, comentarios de ascensor, son los tristes ingredientes que enmarcan nuestros días.
como hacer entender, como hacerlo si tendemos irreversiblemente a alejarnos por chocar tantas veces contra ese muro de simple atención por cansancio. se agrupan paladines, alfiles y sombras. se aburren pero se estancan los vigías del sillon y el zaping.
espero que no sean las consecuencias quienes pellizquen derepente, que no sea el flotar de las ciudades quien despierte a las masas.
rara mente, raza siente, masa ciega
ie
ciclos constantes, variables, ciclos.
hoy nuevo de nuevo. mañana polvo, aleteo, vivo de nunca.
estaba empañada cada conexión entre cada escena, cada eslabon se unía virgen, una rara magia de transmitir con un contenido inexplicable.
en definitiva, para que lo importante, para que el legado llegue a quien debe, ciertos magos suelen poner un laberinto adelante, un laberinto cubierto de enigmas y símbolos que será inevitablemente explorado por desconocidos valientes, por hèroes anònimos que buscan en todas partes las llaves y los barcos.
y hoy navego tranquilo jugando con el llavero más útil de todos.-
hoy nuevo de nuevo. mañana polvo, aleteo, vivo de nunca.
estaba empañada cada conexión entre cada escena, cada eslabon se unía virgen, una rara magia de transmitir con un contenido inexplicable.
en definitiva, para que lo importante, para que el legado llegue a quien debe, ciertos magos suelen poner un laberinto adelante, un laberinto cubierto de enigmas y símbolos que será inevitablemente explorado por desconocidos valientes, por hèroes anònimos que buscan en todas partes las llaves y los barcos.
y hoy navego tranquilo jugando con el llavero más útil de todos.-
en el patio
__que lindo esta el día hoy
_no entiendo como puedes conformarte con esto, como puedes soportar esa camisa blanca, que nada tiene que ver contigo
__es que no la soporto, es la prueba de la incomprensión del resto, la resignación.
_ pero quien puede cuestionar tu razon de ser? si no haces mal a nadie, quien es libre de cuestionar tu versatilidad?
__ya no se que puedo hacer, que sentido tiene cambiar, seria traicionar lo que soy, seria traicionarte. perdería toda motividad. de hecho creo no poder hacerlo
_ realmente es triste vernos así, que injusticia, que impotencia, nosotros aqui con las intenciones, con la necesidad de caminar, de crecer, de volar...
__es triste pero por ahora es así, ya tenderá a acomodarse. nunca pierdo esa esperan-Lo interrumpió la voz de la enfermera.
_otra vez hablando sólo Julio? es hora de tu medicación.
_no entiendo como puedes conformarte con esto, como puedes soportar esa camisa blanca, que nada tiene que ver contigo
__es que no la soporto, es la prueba de la incomprensión del resto, la resignación.
_ pero quien puede cuestionar tu razon de ser? si no haces mal a nadie, quien es libre de cuestionar tu versatilidad?
__ya no se que puedo hacer, que sentido tiene cambiar, seria traicionar lo que soy, seria traicionarte. perdería toda motividad. de hecho creo no poder hacerlo
_ realmente es triste vernos así, que injusticia, que impotencia, nosotros aqui con las intenciones, con la necesidad de caminar, de crecer, de volar...
__es triste pero por ahora es así, ya tenderá a acomodarse. nunca pierdo esa esperan-Lo interrumpió la voz de la enfermera.
_otra vez hablando sólo Julio? es hora de tu medicación.
ahora
quién puede hablar ahora de secretos?
si son tantos lo que sintieron lo mismo, en momentos tan distintos, en contextos tan desparejos, todos deambularon la misma senda.
será de que eso se trata, será que todos somos uno.. lo veo en cada puente que hicieron puerto y a su vez otro puente para otro puerto, la raiz de la raiz para llegar al mismo sitio, para sentir la misma nada, para ser todo.
ahora que lo veo en todas partes, ahora que me zumban los oidos, ahora que la razón y los miedos son las primeras barreras, me detengo a volar en el perfume de la paciencia, en el filo de las aguas, en la tormenta y el olor de la tierra de la mañana, en los abrazos de despedida, en la emoción, en el aplauso sincero, en las recetas de la abuela, en las tardes de domingo, en las horas ganadas sentados frente al mar, en silencio... aprendiendo a sentir.
ahora que siento que entiendo más que antes, pero menos que nunca.
ahora que todo sigue tan distinto como siempre
infinito
si son tantos lo que sintieron lo mismo, en momentos tan distintos, en contextos tan desparejos, todos deambularon la misma senda.
será de que eso se trata, será que todos somos uno.. lo veo en cada puente que hicieron puerto y a su vez otro puente para otro puerto, la raiz de la raiz para llegar al mismo sitio, para sentir la misma nada, para ser todo.
ahora que lo veo en todas partes, ahora que me zumban los oidos, ahora que la razón y los miedos son las primeras barreras, me detengo a volar en el perfume de la paciencia, en el filo de las aguas, en la tormenta y el olor de la tierra de la mañana, en los abrazos de despedida, en la emoción, en el aplauso sincero, en las recetas de la abuela, en las tardes de domingo, en las horas ganadas sentados frente al mar, en silencio... aprendiendo a sentir.
ahora que siento que entiendo más que antes, pero menos que nunca.
ahora que todo sigue tan distinto como siempre
infinito
la base
ya no hay dudas.
estoy completamente seguro que uno en su afán por ver las cosas como son, es capaz de encontrarse consigo mismo en un punto que no tiene vuelta atrás, donde se decide deshacerse completamente del ego y manejar cada uno de los pensamientos, las reacciones e impulsos con el único fin de ser íntegros seres de equilibrio y armonía o, en el caso contrario, seguir una vida vacia con ojos perdidos por a haber visto lo imposible tan de cerca y no haber tenido el valor para afrontarlo.
Ahora que escucho voces, ahora que sueño tan intensamente y que empiezo a creer antes que ver, me siento parte de los destinados a esa dualidad en algún momento de sus días pero ante un panorama un tanto más alentador que otros.
los cambios son inevitables, ya existen y ya se sienten, como ese pequeño temblor que antecede a la estampida. espero que el viento abra los ojos de todos.
maktub, amén, scrîptum
estoy completamente seguro que uno en su afán por ver las cosas como son, es capaz de encontrarse consigo mismo en un punto que no tiene vuelta atrás, donde se decide deshacerse completamente del ego y manejar cada uno de los pensamientos, las reacciones e impulsos con el único fin de ser íntegros seres de equilibrio y armonía o, en el caso contrario, seguir una vida vacia con ojos perdidos por a haber visto lo imposible tan de cerca y no haber tenido el valor para afrontarlo.
Ahora que escucho voces, ahora que sueño tan intensamente y que empiezo a creer antes que ver, me siento parte de los destinados a esa dualidad en algún momento de sus días pero ante un panorama un tanto más alentador que otros.
los cambios son inevitables, ya existen y ya se sienten, como ese pequeño temblor que antecede a la estampida. espero que el viento abra los ojos de todos.
maktub, amén, scrîptum
heroe
ese terror se vuelve más cotidiano, el bebé sigue en el techo y la inyección en el freezer.
dejaste que la sangre se pudriera de grises en las venas heroinas, que tu mente se adapte a lo más perverso y al reverso, caiste en la facilidad de esa felicidad artificial, de ese extasis de altura a cambio de la caida más agresiva.
quemaste el traje con el que te disfrazabas cada día y te perdiste mirando el fuego con júbilo, luego de nuevo, la muerte.
una voz demasiado cerca dijo: la alfombra es parte de tu piel y está sucia de polvo como tu vida, fué tan placentero enrredarte en la telaraña de los brujos, saciar tu hambre de hombre en las esquinas más frías, dormir despierto en el humo más denso, dejar de soñar fué tan fácil.
ahora que ya no sentis terror, porque en él te convertiste, se hizo tan intenso tan de golpe que lo que sentías en la palma de tu mano se hizo dueño de tus desiciones, las sombras inmensas ahora eran tan reales, codearse con los fantasmas más extraños te hizo tan debil, que fuiste paulatinamente regalando tu alma.
el camino esa noche por la calle más angosta, pateando las latas, agitando tu respiración, depurando el alcohol en cada gota de transpiración, buscando en cualquier parte un demonio que calme a la bestia. tus ojos de noche, tu cuerpo de enfermo, tu color perdido. no entendiste donde quedo la chequera que encontraste en las ropas de aquella pareja, la sangre no era tuya, tus manos actuaban por su parte, que había sucedido? donde estoy? donde estube este tiempo?
de nuevo, la alfombra. el bebé sigue en el techo y ahora grita más que nunca, el gato araña las cortinas y la televisión más prendida que nunca hace zapping por si sóla. no sabés adonde mirar, porque todos te señanal y la cabeza te da vueltas. un físico habla desde el polvoriento televisor de que el peligro se anticiparía con la extinción de las abejas, esa frase te retumbó entre los oidos y la frente; ahora sin aguijones, viste tu extinción de cerca, el peligro era parte tuyo, jugaba con tus manos y las cortinas.
alcansaste a correr al baño, alterado por la desesperación de sentir algo que escapaba de tu cuerpo, te miraste al espejo y te dió miedo, la sangre en tus nudillos y el ruido del cristal no calmo tu angustia.
el gato era del mismo negro que tus ojos y las supersticiones ya estaban tan lejos, como el bebé, como el cable suelto del teléfono, como la puerta que se cerraba al final del pasillo infinito, sólo quedaba a mano la ventana y fué lo único que viste.
una vez más te sobró capacidad y te falto valor, te sobraban las ganas y se escapó la cordura.
eran las diez de la mañana del lunes y el sol brillaba inmenso, aunque hacía meses que no lo veías. Tu sangre tiñó de rojo el asfalto y de amarilla la portada de los diarios. sin embargo luego se volcó en el rosa de las lágrimas de la gente más cercana. Una carta aparecio por arte de magia escrita con tus supuestas manos que alivianó la sorpresa de los ciegos y fortaleció la campaña electoral de tus padres, que brindaron tan tristes para las cámaras mientras festejaban los resultados.
dejaste que la sangre se pudriera de grises en las venas heroinas, que tu mente se adapte a lo más perverso y al reverso, caiste en la facilidad de esa felicidad artificial, de ese extasis de altura a cambio de la caida más agresiva.
quemaste el traje con el que te disfrazabas cada día y te perdiste mirando el fuego con júbilo, luego de nuevo, la muerte.
una voz demasiado cerca dijo: la alfombra es parte de tu piel y está sucia de polvo como tu vida, fué tan placentero enrredarte en la telaraña de los brujos, saciar tu hambre de hombre en las esquinas más frías, dormir despierto en el humo más denso, dejar de soñar fué tan fácil.
ahora que ya no sentis terror, porque en él te convertiste, se hizo tan intenso tan de golpe que lo que sentías en la palma de tu mano se hizo dueño de tus desiciones, las sombras inmensas ahora eran tan reales, codearse con los fantasmas más extraños te hizo tan debil, que fuiste paulatinamente regalando tu alma.
el camino esa noche por la calle más angosta, pateando las latas, agitando tu respiración, depurando el alcohol en cada gota de transpiración, buscando en cualquier parte un demonio que calme a la bestia. tus ojos de noche, tu cuerpo de enfermo, tu color perdido. no entendiste donde quedo la chequera que encontraste en las ropas de aquella pareja, la sangre no era tuya, tus manos actuaban por su parte, que había sucedido? donde estoy? donde estube este tiempo?
de nuevo, la alfombra. el bebé sigue en el techo y ahora grita más que nunca, el gato araña las cortinas y la televisión más prendida que nunca hace zapping por si sóla. no sabés adonde mirar, porque todos te señanal y la cabeza te da vueltas. un físico habla desde el polvoriento televisor de que el peligro se anticiparía con la extinción de las abejas, esa frase te retumbó entre los oidos y la frente; ahora sin aguijones, viste tu extinción de cerca, el peligro era parte tuyo, jugaba con tus manos y las cortinas.
alcansaste a correr al baño, alterado por la desesperación de sentir algo que escapaba de tu cuerpo, te miraste al espejo y te dió miedo, la sangre en tus nudillos y el ruido del cristal no calmo tu angustia.
el gato era del mismo negro que tus ojos y las supersticiones ya estaban tan lejos, como el bebé, como el cable suelto del teléfono, como la puerta que se cerraba al final del pasillo infinito, sólo quedaba a mano la ventana y fué lo único que viste.
una vez más te sobró capacidad y te falto valor, te sobraban las ganas y se escapó la cordura.
eran las diez de la mañana del lunes y el sol brillaba inmenso, aunque hacía meses que no lo veías. Tu sangre tiñó de rojo el asfalto y de amarilla la portada de los diarios. sin embargo luego se volcó en el rosa de las lágrimas de la gente más cercana. Una carta aparecio por arte de magia escrita con tus supuestas manos que alivianó la sorpresa de los ciegos y fortaleció la campaña electoral de tus padres, que brindaron tan tristes para las cámaras mientras festejaban los resultados.
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